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    LA HORA DEL SARGENTO CRUZ

    Mar, 21/05/2019 - 20:06

     Por Roberto Caballero   ***

    Movió la Dama. CFK no será presidenta en el 2019 por decisión propia. La emboscada de causas y juicios que le tenían preparada lidiará contra una posibilidad fantasmal, mientras Alberto Fernández va a trajinar el territorio convocando al voto ciudadano, libre de cuerpo y persecuciones, asegurando una posible victoria nacional -y algo popular- en octubre. CFK ya no es el problema de la unidad y del país, como decían sus detractores. El problema de la Argentina queda ahora a la vista de todos: se llama neoliberalismo.
     

    Con el sorpresivo anuncio de la candidatura presidencial de Alberto Fernández, la política de la semana pasada quedó vieja. Un solo movimiento de CFK cambió el escenario. Como cuando Juan Perón, respondiendo al llamado del frondicismo a elecciones de marzo de 1962, se postuló a la vicegobernación bonaerense detrás de Andrés Framini, candidatura inesperada que obligó al sistema de poder regenteado desde las sombras por los militares a precipitar una prohibición que acabó con el experimento aperturista. De un solo golpe, el líder en el exilio dejó en evidencia el carácter proscriptivo de la medida y anunció que Framini era el hombre a ser votado por sus bases.

    La de Perón fue una jugada de alto impacto.
    En un marco objetivo de debilidad, sacó una enorme ventaja. Obligó a sus adversarios a jugar una pieza que no querían usar. ¿Qué tipo de democracia podían garantizar los que continuaban con la persecución al mayor líder opositor, inaugurada con el golpe del ‘55?  Sacó de la galera una genialidad imprevista. La fórmula finalmente quedó integrada por Framini y Marcos Anglada. Fue a elecciones bajo el sello de la Unión Popular. Las ganó, pero nunca los dejaron asumir. Frondizi terminó eyectado del poder. Perón demostró que el problema de los militares no era sólo con él, sino con la democracia de verdad.

    A diferencia de Perón, CFK no está “legalmente” proscripta. No hay decreto 4161 en el horizonte. Lo que sí existe es un mecanismo judicial y mediático que cotidianamente la saca de la cancha de los liderazgos admitidos por el sistema. Es un formato invisible, aunque poderoso. Electoralmente, responsable de lo que en la jerga se conoce como techo negativo. Todo el dispositivo estuvo orientado a consolidar una mala imagen, irremontable, que la alejara del caudal de votos necesario para ser reelecta como presidenta por tercera vez.

    CFK se debe haber preguntado si, realmente, como sucedió con Perón, este dispositivo la iba a terminar aceptando como candidata. Ya no si la iban a dejar ganar, sino si le iban a permitir su candidatura de cara a octubre. Viendo lo ocurrido en Ecuador o en Brasil, donde las instituciones fueron manipuladas hasta el extremo para clausurar las posibilidades del lulismo o del correísmo, tomó una decisión que dejó a sus adversarios a la intemperie. El renunciamiento a su candidatura casi cantada y la entronización de Alberto Fernández -una “extravagancia” a juzgar por Joaquín Morales Solá o el “nuevo cajón de Herminio” para Eduardo Duhalde- produjo un escenario para el cual el macrismo, los medios y el partido judicial que la persiguen, no tiene hoy un contraataque efectivo.

    Salvando las obviedades publicadas (“AF es Cámpora y CFK es Perón”), del mismo modo que los paralizó la sorpresa cuando ella se convirtió en best-seller de la noche a la mañana, no hay hasta ahora una respuesta de parte del oficialismo meditada, seria, que refleje un cambio de estrategia ante el nuevo escenario. CFK sigue manteniendo la centralidad política, pero ahora ya no será la candidata a presidenta. ¿No querían esto último, acaso?

    La fabricación de un extremo centro, que deje a Macri y su pésima gestión a la derecha del espectro y a CFK en el otro extremo, gritando “oposición o muerte”, también entró en crisis. Alberto Fernández es, en esencia, un representante real de ese centro, que el establishment está tratando de construir para asegurarse que no retorne el populismo en su versión más radical. Si los gobiernos kirchneristas fueron de alianza entre sectores nacionales y populares, su incursión viene a validar el reingreso a esa alianza de poder del empresariado nacional que huyó cuando el cristinismo acentuó sus políticas distribucionistas para terminar apoyando, aún contra sus intereses, al macrismo y al neoliberalismo a destiempo.

    Alberto Fernández tiene, además, la mayor parte de los atributos que se les pretende inventar desde los medios a Sergio Massa o a Roberto Lavagna: gestión nestorista ante la crisis (fue jefe de gabinete de Néstor Kirchner), capacidad de diálogo (habla con todo el mundo, nadie lo puede negar), no es camporista (no reniega de Clarín, más bien abjura de la ley de medios), fue crítico de CFK (ahí está el archivo) y es el único que, de verdad, consiguió el objetivo que ni Massa ni Lavagna podían garantizar según los sondeos: en los hechos, si se lo ayuda a ser presidente, garantiza ciento por ciento que CFK no lo será.

    Lavagna y Massa, a esta altura, son anécdota. Le van a sacar más votos a Macri con Alternativa Federal que a ésta fórmula: la de Cristina, que no la tiene de candidata a presidenta, sino de vice.

    A su vez, con su papel de Sargento Cruz en esta historia, Alberto Fernández cumple con un requisito clave para conquistar la adhesión kirchnerista que CFK le ofrece con gran generosidad. El Sargento Cruz estaba a cargo de la persecución de Martín Fierro. Hasta que se convence de que Fierro estaba siendo víctima de una gran injusticia y decide pasarse de bando. Así, con una decisión parecida, Fernández se puso en situación de capitalizar el cariño que millones de personas le dispensan a CFK. Eso, en materia de votos, es casi todo.

    La jugada de CFK es la más arriesgada desde que Perón se autonominó con Framini. Produce un descalabro en las filas del adversario que precipita los acontecimientos. ¿Alguien puede asegurar que Macri, ahora que su estrategia de polarización entró en discusión, llega como candidato al 22 de junio? ¿Los grupos empresarios nacionales (los Rocca, los Pagani, los Eurnekian), a quienes Macri a través de su justicia adicta pretendió encarcelar con la causa de las fotocopias, están en condiciones de rechazar la oferta que CFK les está haciendo, en su tránsito de reina de dragones a vice hervíbora?

    La pregunta es qué gana CFK con este movimiento.
    En principio da una señal muy clara: en un país donde nadie resigna nada, ella se pone por encima de todos y cede su protagonismo, algo que en la política pero también en el deporte y hasta en la vida social de todos los días, parece estar contraindicado. Un gesto extraordinario para destrabar una situación extraordinaria, donde grupos de poder local y gobiernos extranjeros sostienen un veto sobre su figura que no hay encuesta que pueda revertir. Un proceso electoral viciado que podría, incluso, terminar en una imposibilidad fáctica a su asunción, forzando los límites del ya bastante vapuleado estado de derecho.

    La Argentina tiene presos políticos. Un sector del Poder Judicial actúa como grupo de tareas persiguiendo opositores. Los servicios de Inteligencia están descontrolados. La economía la maneja el FMI. Los medios hegemónicos mantienen de hecho una proscripción invisible contra todo lo que huela a kirchnerismo puro. Nada conspira más contra la gobernabilidad democrática que el irresponsable ánimo de venganza que anima al gobierno macrista y sus socios. Lo que sucede es una bomba siempre a punto de estallar. Alguien tiene que cortar el cable indicado, antes de que ocurra lo peor y el caos se eternice.

    CFK hace lo que está a su alcance para contribuir a la pacificación de los ánimos. No la quieren como presidenta, bueno, no lo va a ser. Pero no se desentiende de las cosas, no se va a su casa. Con la elección de Fernández construye un centro propio, real y concreto, capaz de recrear una alianza, que no es otra que la alianza original que llevó al kirchnerismo al poder en 2003. La situación que atraviesa el país es grave, su grado de fragilidad externa producto del endeudamiento y la parálisis del mercado interno, son cosas inauditas en un mundo donde suceden cosas todavía más graves. Hoy la “unidad”, está diciendo, debe ser “nacional” para enfrentar las acechanzas. No es sólo un problema de patrón de ingreso mal distribuido: es que la Argentina está de rodillas frente a un peligro de tsunami. Para distribuir en serio, primero hay que crecer, y para crecer, antes que nada, el neoliberalismo macrista debe ser derrotado en las urnas.

    Los empresarios nacionales deben invertir, conservar los trabajos que hay, crear nuevos, generar riqueza y estar dispuestos a aceptar regulaciones y mediaciones que la hagan derramar sobre la sociedad en la que viven. Cuando jugaron a la política, en 2003, asustados por el desplome del neoliberalismo cavallista, se sumaron a la gesta que les propuso Néstor Kirchner. No era una revolución: simplemente, construir “un país en serio”. Allí estuvieron, hasta que el patrón de distribución del ingreso alcanzado durante el primer gobierno de CFK, los volvió a asustar. Massa es un invento de su miedo. Y Macri, un intento por bajar los salarios: lo lograron, al punto que hoy no tienen mercado interno y sus balances están en rojo.

    A este esquema caótico le hace falta equilibrio. Un orden que establezca nuevas prioridades. Eso les viene diciendo CFK cada vez que habla. Su propuesta del Contrato Social para una Ciudadanía Responsable es eso. No hay país desarrollado que no tenga empresarios en condiciones de liderar un proceso de recuperación económica y social, pero para eso, primero, se tienen que hacer cargo de las cosas. Y dejar de pelear contra sus propios fantasmas.

    Alberto Fernández, ya en su rol de candidato, hablando el lenguaje que entienden los factores de poder, le volvió a tender una mano al Grupo Clarín desde la fórmula que comparte con CFK. Les pidió desde un reportaje en Página 12 que abandonen el “periodismo de guerra”, que está pasado de moda, le dijo. Los comparó con los soldados japoneses perdidos en una isla que varias décadas después del final de la guerra seguían con su combate imaginario. Más claro, imposible.

    El Grupo Clarín, el monopolio Clarín, hoy más monopolio que nunca gracias a Macri, es la jefatura política del empresariado nacional. Una jefatura política que no va a elecciones, pero que por volumen disciplina al conjunto. No es chiste: Clarín tiene quórum propio en Diputados, Macri no. Las cosas hoy están así, ya habrá tiempo de cambiarlas. Como primero está la patria, después el movimiento y por último las mujeres, según CFK, alguien al otro lado de la grieta debería aceptar que la sensatez es un buen negocio para sus accionistas. El futuro será otro, ahora es ahora, y todo lo que hay que entender es que las cosas que nos constituyen como Nación están en peligro de extinción.

    La militancia kirchnerista, la encuadrada y la que no lo está, no recibió las noticias con desazón. Quizá, algunos, con cierta incomodidad, eso es cierto. Pero hay una confianza estratégica hacia CFK que parece disipar las resistencias. Alberto Fernández cumple con la parábola del hijo pródigo. Vuelve y recibe súbitamente el regalo del perdón. Nadie le va a reprochar que haya estado casi una década criticando a CFK. Eso ya pasó. Se fue y volvió al redil. Ya saldó las cosas con ella, que lo ungió como su representante en esta hora difícil. No hay mucho más que decir, hasta dentro de un tiempo. A tamañas decisiones se debe responder extremando la prudencia.

    Su tarea ahora será monumental. Gastar toda la saliva del mundo en explicar que la guerra interna por la distribución regresiva del ingreso debe cesar cuanto antes, porque si no vamos camino a la disolución. Que las amenazas externas son superiores a los intereses sectoriales. Que el kirchnerismo está haciendo un aporte gigantesco a la unidad nacional. Que el ministerio de la venganza es una pavada. Que los patios militantes, la ley de medios, la batalla cultural y todos los íconos de la última CFK entran en paréntesis momentáneo hasta que pase el estado de peligro actual.

    Si el establishment le cree, Argentina tiene una oportunidad. Habrá gobernabilidad para timonear la crisis. Si la guerra sigue, Alberto Fernández recibirá pronto el mismo trato que CFK. Por ahora, lo siguen invitando a los programas donde la figura de CFK es maltratada con idénticas dosis de machirulismo e ideologismo barato, y todavía logra, con su astucia habitual, que le den espacio para que argumente en favor de ella y sus estrategias. Nadie pierde a sus amistades de un día para otro, podría decirse. Es una ventaja que otros no tienen.

    Movió la Dama. CFK no será presidenta en el 2019 por decisión propia. La emboscada de causas y juicios que le tenían preparada lidiará contra una posibilidad fantasmal, mientras Alberto Fernández va a trajinar el territorio convocando al voto ciudadano, libre de cuerpo y persecuciones, asegurando una victoria nacional (y algo popular) en octubre. Los barones del peronismo, tan reacios a acatar la conducción de una mujer, se quedarán sin excusas.

    CFK ya no es el problema de la unidad. Aunque siga gravitando, ella se corrió de la candidatura a presidenta voluntariamente. Habrá que hablar de otro renunciamiento histórico en el peronismo.

    El problema de la Argentina queda ahora a la vista de todos: se llama neoliberalismo y dentro de unos meses tiene que ser pasado.

    Es la hora del sargento Cruz.

    ***  Roberto Caballero – Periodista. Director de la revista Contraeditorial. Conduce el programa Caballero de Día por Radio del Plata.

    https://lateclaenerevista.com/la-hora-del-sargento-cruz-por-roberto-caballero/

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    EL SEGUNDO TSUNAMI DE LA SEMANA

    Mar, 21/05/2019 - 19:57

    Por Eric Nepomuceno   ***

    Con su delicadeza habitual, el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro se refirió a los participantes de las movilizaciones de protesta que ayer se propagaron por todo el país, reuniendo a un generoso par de millones de personas, como “idiotas útiles, unos imbéciles, pura masa de maniobra”.

    Aprovechó para desde Dallas, Texas, donde se encuentra, ensañarse con los 14 millones de brasileños desempleados. Acorde al capitán-presidente, “es gente sin calificación, porque la enseñanza en Brasil fabrica ignorantes”.

    El motivo de la suspensión de clases y protestas callejeras –que incluyeron escuelas y facultades privadas– fue el recorte en el presupuesto a la enseñanza, con saña especial contra cursos superiores. El promedio es de 30 por ciento, pero en algunos casos específicos alcanza a 42 por ciento. Hubo suspensión de becas de estudio e investigaciones, y varias universidades advirtieron que suspenderán sus actividades a partir de septiembre. La medida alcanza inclusive a la enseñanza infantil, que dejará de recibir aportes federales.

    Mientras el ministro de Educación Abraham Weintraub, un economista sin ninguna experiencia en el sector (y que además comete errores absurdos de ortografía y concordancia gramatical) se mantiene en un tono agresivo y especialmente despectivo con relación a las universidades federales, algunos de sus asesores tratan de suavizar el panorama, argumentando que no se trata propiamente de recortes sino de “suspensión temporaria” del envío de fondos. Si Weintraub se declara dispuesto a arrollar la Constitución que asegura autonomía curricular y administrativa de las universidades públicas, sus auxiliares se dicen “abiertos al diálogo”.

    La fiscalía pública, a su vez, dijo que la medida del gobierno del capitán presidente es “inconstitucional”. Pero para el extravagante jefe de Gabinete, Onyx Lorenzoni, se trata de una “contingencia”. Para mejor aclarar su posición, comparó el actual ajuste con “el papá que se da cuenta, en mayo, de que no tendrá dinero para el vestido de lujo de su hija que cumplirá los 15 en octubre. ¿Qué hace entonces? Empieza a cortar gastos”. Aprovechó para reiterar que la culpa de todo la tiene el PT, ignorando que la presidenta Dilma Rousseff ha sido destituida por un golpe parlamentario (del cual él participó activamente en sus tiempos de diputado) ocurrido hace tres años.

    Por la tarde, y en otra derrota del gobierno en el Congreso, el ministro Weintraub fue convocado para prestar aclaraciones a los diputados. Esgrimiendo datos sueltos, fue masacrado por la oposición.

    Ha sido la primera manifestación multitudinaria contra el gobierno que alcanzó a todas las provincias del país.
    Coincidió, además, con pésimas noticias en el campo económico: en el primer trimestre del año de estreno del ultraderechista, la economía retrocedió alrededor de 0,7 por ciento, las proyecciones relacionadas al desempeño del Producto Interno Bruto fueron revisadas once veces –todas para menos, insinuando inclusive la posibilidad de recesión–,  y el sacrosanto mercado financiero da muestras cada vez más palpables de desánimo.

    El pasado viernes, Bolsonaro dijo que para esta semana preveía “un tsunami”. Bueno: el lunes la Justicia anunció la quiebra del sigilo fiscal y bancario del hijo presidencial Flavio, del ex policía militar Fabricio Queiroz y otras 86 personas. Los dos tendrán que prestar aclaraciones sobre “movimientos atípicos” en sus cuentas.

    Ayer vino el segundo tsunami: millones se volcaron a las calles contra el gobierno. ¿Cuándo vendrá el tercero? ¿Cuántos Bolsonaro aguantará?

    https://www.pagina12.com.ar/194024-el-segundo-tsunami-de-la-semana

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    DE ENERO A ENERO, LA PLATA ES DEL BANQUERO

    Mar, 21/05/2019 - 19:43

    Por Ignacio Vila   ***

    Un nuevo informe del Panorama Monetario  elaborado por el Centro de Economía Política Argentina -CEPA-  muestra cómo el sector financiero sigue siendo el gran ganador de la era Macri.

    Con una rentabilidad garantizada por el Estado y una menor toma de riesgo, los bancos en la Argentina ganan cada vez más e invierten e innovan  menos. Las Leliqs (Letras de liquidez del Banco Central) y otros instrumentos financieros tienen, según el gobierno, el rol de contener la cantidad de dinero que circula en la Argentina con el objetivo final de reducir la inflación.

    La realidad sólo muestra que estos instrumentos no hacen otra cosa que engordar la ganancia de los bancos, quienes obtienen una rentabilidad inédita a pesar de la caída de la actividad.
    No obstante esta mejora económica del sector bancario, son cada vez menos los fondos que utiliza para financiar a las  pymes y familias. Nuevamente, se rompe uno de los mayores mitos neoliberales: a mayor ganancia, mayor inversión. Los bancos ganan más y prestan menos para el desarrollo de la economía local.

    El “nuevo” plan monetario del Presidente del Banco Central de la República Argentina -BCRA-, Guido Sandleris,  busca bajar la inflación mediante la utilización de instrumentos financieros (Leliqs, Lebacs principalmente),  para reducir la cantidad de billetes en la economía. Su teoría es simple, o más bien, simplista: si en la economía hay 10 productos y 10 pesos, cada producto cuesta en promedio un peso. Si mantenemos los 10 productos pero retiramos pesos, los productos saldrán más baratos, dado que deberán conformarse con una menor cantidad de pesos. El resultado está a la vista: según CEPA, “la inflación interanual en diciembre del año pasado alcanzó el 47,3%, la cifra más alta de los últimos 27 años”.

    El año 2019 no comenzó con datos alentadores: los precios aumentaron un 2,9% en enero y un 3,8% en febrero. El aumento de la inflación no ha sido el único efecto del Plan. Como lo señala el Informe Monetario del CEPA “En 2018 las entidades financieras tuvieron ganancias por $172.106 millones, lo que implica un incremento de un 121% (50% real) respecto de las obtenidas en 2017”. Tal vez, usted piense que esto puede deberse en parte a un aumento de la actividad bancaria, a una mejora en la competitividad del sector o a alguna innovación sectorial que les permitió una mejora económica. Nada de esto. No solamente la actividad de los bancos no creció sino que cayó: Los depósitos y préstamos bancarios caen en términos reales desde octubre (-0,5%), profundizando su caída en diciembre (-6,04%) y en enero del 2019 (-10,5%).

    El informe de CEPA es categórico: “Lo que explica fundamentalmente que la rentabilidad de los bancos no se haya visto afectada pese a la caída de la actividad bancaria y la reducción del margen bruto por intermediación financiera, es el resultado por Leliq y otros títulos valores, que en último trimestre del año 2018 ascendieron a $ 149.502 millones, viéndose incrementados en un 497% en términos interanuales”.

    Tan grande es la transferencia de dinero desde el Estado nacional a los bancos que, diariamente, el BCRA destina 1100 millones de pesos en pago de intereses por las Leliq y las Lebac. El resultado de este esquema muestra que la rentabilidad acumulada en 2018 por los bancos ha sido la más elevada según los registros del Informe de Bancos del BCRA, que se iniciaron en el año 2002. Este aumento de la rentabilidad, además, lo consiguieron contratando cada vez menos trabajadores: según lo indica la página web del BCRA en 2018 el sector ocupa casi 1400 empleados menos que en 2016.

    A diario, lxs argentinxs escuchamos de boca de lxs principales dirigentes del partido gobernante y sus aliadxs sobre la necesidad de reducir el gasto público, de ordenar las cuentas fiscales y de realizar un esfuerzo nacional por el bienestar del país. De esta manera, lxs argentinxs hemos pasado a pagar tarifas más altas en todos los servicios públicos, se ha reducido el plantel de trabajadorxs del Estado y lxs que quedaron ganan cada vez menos. La realidad nos muestra que el esfuerzo no es del conjunto de la sociedad, sino que hay sectores que no sólo no se esfuerzan sino que trabajan menos que antes y reciben del erario público miles de millones de pesos al año.

    De esta forma no hay un menor gasto público sino que hay una transformación del gasto en un sentido claro: más plata para lxs que más tienen. Los bancos, claro está, son los principales receptores de esta transformación.

    Ignacio Vila
    Centro de Economía Política (CEPA)   –

    https://revistappv.com.ar/de-enero-a-enero-la-plata-es-del-banquero/

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    EL «EXCEPCIONALISMO» DE ESTADOS UNIDOS DESTRUYE LA ONU

    Mar, 21/05/2019 - 19:35

    por Thierry Meyssan   ***

    Debilitado y desbordado por sus competidores –Rusia y China–, Estados Unidos vuelve a sus ‎reflejos históricos. En el plano de las relaciones exteriores, abandona el orden liberal internacional ‎y regresa a la doctrina del “excepcionalismo”.Renunciando al compromiso que había contraído en ‎el Consejo de Seguridad, Estados Unidos acaba de abrir la puerta a una deconstrucción del ‎Derecho Internacional y al fin de la ONU.

    Esto sorprende y desconcierta a las potencias de ‎Europa occidental. Pero no desconcierta a Rusia y China, que sí habían previsto esta situación y ‎estaban preparándose para enfrentarla. ‎


    El 26 de marzo de 2019, Estados Unidos echa abajo el compromiso que había contraído en el ‎Consejo de Seguridad de la ONU y afirma su “excepcionalismo” proclamando que el ‎Golán sirio, ocupado por Israel, pertenece al país ocupante. ‎

    El ex embajador del presidente George Bush Jr. ante la ONU y actual consejero de seguridad ‎nacional del presidente Donald Trump, John Bolton, siempre ha sido contrario a un aspecto ‎particular de la Organización de las Naciones Unidas. Bolton estima que absolutamente nada ‎ni nadie puede prevalecer ante la posición de Estados Unidos en absolutamente ningún tema. ‎Por consiguiente, las 5 potencias que son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de ‎la ONU conforman un directorio mundial que determina cómo se aplica el derecho entre ‎las naciones… pero es incapaz de imponer absolutamente nada a Estados Unidos. ‎

    El «excepcionalismo» siempre ha sido una posición de Washington, aunque el resto del mundo ‎no acaba de darse por enterado [1]. Sin embargo, hoy reaparece en un contexto internacional muy ‎particular y va a modificar el mundo. ‎

    El «excepcionalismo» estadounidense se refiere al mito de los «Padres Peregrinos», ‎los puritanos perseguidos en Inglaterra, donde eran considerados peligrosos fanáticos. Aquellos ‎puritanos huyeron a Holanda y posteriormente a América, adonde llegaron en 1620 a bordo del ‎barco Mayflower. Allí instauraron una nueva sociedad, basada en el temor a Dios, que ‎se consideró «la primera nación democrática», una «luz en la colina» llamada a iluminar ‎el mundo. O sea, Estados Unidos se considera simultáneamente un «ejemplo» para los demás ‎y estima estar investido de una «misión» que consiste en someter el mundo a la voluntad divina. ‎

    Por supuesto, la realidad histórica es muy diferente a esa narrativa, pero no es ése el tema de ‎este trabajo. ‎

    A lo largo de 2 siglos, todos los presidentes de Estados Unidos, todos sin excepción, han ‎utilizado como referencia esta falsificación de la historia.
    Por esa razón,‎  Estados Unidos negocia y firma tratados, pero lo hace expresando reservas para no adoptarlos ‎ni implementar su aplicación en el derecho interno estadounidense;‎ Estados Unidos afirma que sigue la «voluntad de Dios» mientras que sus enemigos se niegan a ‎hacerlo y, por tanto, juzga a sus enemigos mucho más severamente de lo que se juzgaría a ‎sí mismo por los mismos hechos, recurriendo así al doble rasero; Estados Unidos rechaza toda jurisdicción internacional cuando esta se aplica a sus asuntos ‎internos. ‎

    Esa actitud favorece la confusión, sobre todo porque los europeos creen ser de mente abierta ‎cuando en realidad no hacen ningun esfuerzo por entender las particularidades de los demás. ‎Por eso están convencidos de que si Estados Unidos se niega a adoptar el Acuerdo de París ‎sobre el medioambiente es por la supuesta ignorancia del presidente Trump. ‎

    No ven que en realidad esa es una posición constante de parte de Washington
    . Antes ‎del acuerdo de París de 2015, se adoptó el Protocolo de Kioto –en 1997– que también fue ‎rechazado por Washington. Estados Unidos estaba decidido a no aceptar aquel texto –después ‎de haber participado en su redacción– porque imponía a los estadounidenses un comportamiento. ‎El presidente Clinton trató de negociar una serie de reservas, que la ONU rechazó. Firmó ‎entonces el Protocolo y lo envió al Senado para su ratificación. Y el Senado lo rechazó por ‎unanimidad –votaron en contra tanto los republicanos como los demócratas– dando así al ‎presidente Clinton un argumento para volver a la fase de negociación. Ese rechazo constante de ‎cualquier disposición jurídica internacional que se aplique al derecho interno estadounidense ‎no significa que Estados Unidos rechaza el objetivo del Protocolo de Kioto y del Acuerdo de París ‎‎–reducir la contaminación de la atmósfera– ni que no tome disposiciones en ese sentido sino ‎que se niega a aceptar que esos textos prevalezcan sobre el derecho interno estadounidense. ‎

    En todo caso, el excepcionalismo implica que Estados Unidos es «una Nación diferente a ‎cualquier otra». Estados Unidos se ve a sí mismo como un ejemplo de democracia en su propio ‎suelo pero se niega a ser igual que los demás países, que por esa razón, no pueden de ‎ninguna manera considerar a Estados Unidos como un país democrático. Durante la guerra fría, ‎los miembros de la OTAN optaron por ignorar esa característica cultural de Estados Unidos ‎mientras que sus enemigos no prestaban atención a ella. Durante el periodo transcurrido entre ‎la desaparición de la Unión Soviética y el declive de Occidente, periodo durante el cual el mundo ‎fue unipolar, el particularismo estadounidense simplemente no se discutía. Pero hoy está ‎destruyendo el sistema de seguridad colectiva. ‎

    Hay que señalar, de paso, que existen otros dos Estados cuya doctrina es cercana al ‎excepcionalismo estadounidense. Esos dos Estados son Israel y Arabia Saudita. ‎

    Después de haber planteado ese contexto, veamos de qué manera la cuestión de la soberanía ‎sobre la meseta del Golán ha encendido la mecha de un verdadero polvorín. ‎


    Estados Unidos y el Golán

    Como resultado de la Guerra de los Seis Días, en 1967, Israel ocupó la meseta siria del Golán. ‎La resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU, «insistiendo en la inadmisibilidad de la ‎adquisición de territorio por medio de la guerra», ordenaba la «retirada de las fuerzas armadas ‎israelíes de los territorios que ocuparon durante el reciente conflicto»‎ [2].‎

    En 1981, el parlamento israelí decidía unilateralmente violar esa resolución del Consejo de ‎Seguridad de la ONU y anexar la meseta del Golán.
    El Consejo de Seguridad respondió con la ‎adopción de la resolución 497 que declaraba aquella ley israelí ‎«nula y sin valor»‎‏, precisando que ‎‎«no tiene efecto alguno desde el punto de vista del derecho internacional»‎ [3].‎

    En 38 años, la ONU no ha logrado imponer la aplicación de esas resoluciones.
    Pero estas eran ‎al menos textos considerados indiscutibles y contaban con el respaldo de Estados Unidos. ‎

    Sin embargo, el 26 de marzo de 2019, Estados Unidos reconoció la “soberanía” de Israel sobre el ‎Golán ocupado, lo cual equivale a aceptar la adquisición de territorios mediante la guerra [4]. Con ese ‎acto de reconocimiento, Estados Unidos se desdijo de los votos que había emitido como miembro ‎del Consejo de Seguridad sobre la cuestión del Golán, durante 52 años, y contradijo además los ‎principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas [5], principios que rigen la elaboración ‎del derecho internacional desde hace 74 años. ‎

    La ONU continuará existiendo por algunos años, pero sus resoluciones ya sólo tendrán un valor ‎relativo dado el hecho que los países que las adoptan han dejado de considerarlas de obligatorio ‎cumplimiento.
    Se inicia así el proceso de deconstrucción del derecho internacional. Entramos en ‎un periodo donde impera la ley del más fuerte, como sucedió antes de la Primera Guerra Mundial y ‎la creación de la Sociedad de las Naciones. ‎

    Las mentiras descaradas que el secretario de Estado Colin Powell profirió ante el Consejo de ‎Seguridad el 11 de febrero de 2003, sobre la supuesta responsabilidad de Irak en los atentados del ‎‎11 de septiembre de 2001 y las inexistentes armas iraquíes de destrucción masiva [6], ya nos habían enseñado que la palabra de ‎Estados Unidos tiene un valor muy relativo, incluso cuando afirma algo ante ese órgano de ‎la ONU. Pero es la primera vez que Estados Unidos contradice su propio voto emitido como ‎miembro del Consejo de Seguridad. ‎

    Washington justifica su decisión sobre el Golán argumentando que está actuando en función de la ‎realidad: Israel ocupa el Golán sirio desde 1967 y comenzó a administrarlo como territorio israelí ‎desde 1981. Según Washington, en virtud del excepcionalismo estadounidense, esa realidad –‎tratándose de un aliado respetuoso de Dios– prevalece sobre el derecho internacional, enunciado ‎este último junto a otras partes cuya fe Washington considera menos digna de admiración. ‎

    Washington observa a la vez que sería una señal negativa devolver el Golán a Siria, a la que ‎considera poco menos que una pandilla de criminales, mientras que es perfectamente justo ‎gratificar al excelente aliado israelí.
    También debido a su doctrina excepcionalista, ‎Estados Unidos, en su calidad de «Nación diferente a cualquier otra», tiene tanto ese derecho y ‎esa misión. ‎

    Después de haber llegado a dominar el mundo, Estados Unidos
    –ahora debilitado– renuncia a ‎la ONU. Tratando de conservar su posición dominante, Estados Unidos se repliega hacia ‎la parte del mundo que todavía controla. Hasta ahora, Rusia y China veían a Estados Unidos, ‎como dijera muy gráficamente el ministro de Exteriores ruso Serguei Lavrov, como una bestia ‎feroz que agoniza a la que es necesario acompañar amablemente hasta que muera, cuidando de ‎que no provoque alguna catástrofe. ‎

    Pero Estados Unidos ha detenido su decadencia eligiendo a Donald Trump como presidente y este ‎último, después de perder la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, ha hecho un ‎pacto con el Estado Profundo estadounidense –lo cual ha quedado demostrado con la ‎nominación de Elliott Abrams [7] ‎y con la retirada de la acusación de ‎«entendimiento con el enemigo»‎ recientemente anunciada ‎por el fiscal independiente Robert Mueller [8]).‎

    Pero el mundo no se dirige hacia la creación de una tercera institución mundial –después de la ‎Sociedad de las Naciones y de la Organización de las Naciones Unidas– sino hacia una división del ‎mundo en dos zonas organizadas según modelos jurídicos diferentes: una bajo la dominación ‎estadounidense y otra conformada por una serie de Estados soberanos reunidos alrededor de ‎la ‎‎«Asociación de Eurasia Ampliada»‎. Ya no sería como en los tiempos de la guerra fría, cuando era ‎difícil viajar de los países occidentales a los «países del este» pero los dos bloques aceptaban ‎las Naciones Unidas como sistema jurídico internacional único. El nuevo sistema permitiría viajar ‎y comerciar de un grupo de países al otro pero estaría organizado alrededor de dos modelos de ‎derecho diferentes. ‎

    Se trata exactamente del mundo post-occidental que el ministro ruso de Exteriores Serguei Lavrov ‎anunció, el 28 de septiembre de 2018, desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU ‎‎ [9].‎

    Tenemos que observar también que, aunque Israel saludó el reconocimiento estadounidense de su ‎‎“soberanía” sobre el Golán, Arabia Saudita acabó condenando la decisión de Washington. ‎Esa posición no se corresponde con la doctrina saudita pero, ante la repulsa unánime del mundo ‎árabe contra esa conquista territorial, Riad optó por ponerse del lado de su pueblo. Y, por la ‎misma razón, se verá obligado a rechazar también el «Trato del Siglo» sobre Palestina. ‎


    ¿Estados Unidos ha cambiado?

    La prensa normal no se permite a sí misma anticipar, como nosotros acabamos de hacerlo, el fin ‎de la ONU ni la división del mundo en dos zonas jurídicas separadas. Como no logra interpretar ‎los acontecimientos, esa prensa se aferra a un mantra: el populista Donald Trump ha cambiado ‎a Estados Unidos y ha destruido el orden liberal internacional.‎

    Pero con esa afirmación se olvida de la Historia. Al término de la Primera Guerra Mundial, ‎el presidente estadounidense Woodrow Wilson fue ciertamente uno de los principales arquitectos ‎de la Sociedad de las Naciones. Pero esta última se basaba en la igualdad entre los Estados, ‎conforme al pensamiento de los franceses Aristide Briand y Léon Bourgeois, lo cual chocaba ‎directamente con el excepcionalismo estadounidense. Por esa razón, Estados Unidos nunca fue ‎miembro de la Sociedad de las Naciones. ‎

    Por el contrario, la Organización de las Naciones Unidas, que tuvo entre sus arquitectos al ‎presidente estadounidense Roosevelt, conjuga la existencia de una asamblea democrática –la ‎Asamblea General– con la de un directorio mundial –el Consejo de Seguridad– inspirado en el ‎sistema del Congreso de Viena (1815). Fue eso lo que hizo posible la participación de ‎Estados Unidos. ‎

    Dado el hecho que Estados Unidos ya no está en condiciones de imponer su voluntad a Rusia ni a ‎China, y que ya no ve interés en llegar a arreglos con ellas, Estados Unidos está retirándose del ‎sistema de Naciones Unidas. ‎

    Resulta grotesco ver a las potencias occidentales, que tanto se aprovecharon de ese sistema ‎durante 74 años, lloriqueando ahora ante la actitud de Estados Unidos. Tendrían que preguntarse ‎más bien cómo fue que llegó a construirse un edificio tan inestable. La Sociedad de las Naciones ‎había instituido la igualdad entre los Estados pero rechazó la igualdad entre los pueblos. ‎La Organización de las Naciones Unidas trató de imponer una moral universal… ignorando el ‎universalismo del género humano. ‎

    Thierry Meyssan

    [1] Ver las actas del coloquio organizado por el Carr Center for ‎Human Rights Policy: American Exceptionalism and Human Rights, Michael Ignatieff, Princeton ‎University Press (2005).

    [2] «Résolution 242 du ‎Conseil de sécurité de l’ONU», Réseau Voltaire, 22 de noviembre ‎de 1967.

    [3] «Résolution 497 du ‎Conseil de sécurité», Réseau Voltaire, 17 de diciembre de 1981.

    [4] “[US ‎Proclamation on Recognizing the Golan Heights as Part of the State of Israel-‎‎>article205795.html]”, por Donald Trump, Voltaire Network, 26 de marzo de 2019.

    [5] «Carta de las Naciones Unidas», Red Voltaire, 26 de junio de 1945.

    [6] «Discours de ‎M. Powell au Conseil de sécurité de l’ONU» (7 partes), por Colin L. Powell, ‎‎Réseau Voltaire, 11 de febrero de 2003.

    [7] Elliott Abrams es uno de los fundadores del movimiento de los ‎neoconservadores, lo cual hacía de él un adversario del proyecto de Donald Trump, a pesar de ‎que Trump mantuvo una larga entrevista con él al inicio de su mandato presidencial. Pero lo más ‎importante es que Abrams fue uno de los responsables del Estado Profundo que manejó lo que ‎acabaría siendo el ‎«caso Irán-Contras»‎. Su nominación como encargado del tema venezolano ‎debe interpretarse como muestra de la existencia de un acuerdo entre el presidente Trump y el ‎Estado Profundo para extender a la Cuenca del Caribe la estrategia militar Rumsfeld/Cebrowski.

    [8] Robert Mueller fue director del FBI. Desde ese puesto ‎inventó la historia de los 19 secuestradores de aviones supuestamente responsables de los ‎sucesos del 11 de septiembre de 2001. Cabe recordar que en las listas de pasajeros dadas a ‎conocer por United Airlines y American Airlines inmediatamente después de esos sucesos ‎no aparece ninguno de los nombres citados después en la investigación de Mueller. Cf: «Listes ‎des passagers et membres d’équipage des quatre avions détournés le 11 septembre 2001», Réseau Voltaire, 12 de septiembre de 2001. ‎Si esos individuos no estaban a bordo de los aviones, es evidente que no pudieron secuestrarlos, ‎lo cual implica que Robert Mueller cubrió a los verdaderos autores de los atentados L’Effroyable ‎Imposture suivi de Le Pentagate, Thierry Meyssan, Editions Demi-Lune, ‎‎2002.

    [9] “[Remarks by Sergey Lavrov to the 73rd Session of the United Nations General Assembly-‎‎>article203198.html]”, por Serguei Lavrov, Voltaire Network, 28 de septiembre de 2018 y ‎‎«Onu: naissance du monde post-occidental», por Thierry Meyssan, ‎‎Red Voltaire, 2 octobre 2018.

    Thierry Meyssan

    Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: De la impostura del 11 de septiembre a Donald Trump. Ante nuestros ojos la gran farsa de las «primaveras árabes» (2017).

    https://www.voltairenet.org/article205877.html

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    CHINA Y LA GESTIÓN DE SUS INVERSIONES EN LOS PAÍSES DEL SUR

    Mar, 21/05/2019 - 16:04

    Por Daud Khan    ***

    Este es un artículo de opinión de Daud Khan, con más de 30 años de experiencia en temas de desarrollo, durante los cuales ha desarrollado su labor en varias organizaciones nacionales e internacionales.

    Con apoyo de inversiones chinas, la expansión del puerto de Colombo, en Sri Lanka, busca aprovechar el lucrativo comercio de mercancías con destino a India. Crédito: Amantha Perera/IPS

    Hace medio siglo, China era un país pobre con poca influencia en la esfera internacional y sin ser aún miembro de las Naciones Unidas. Desde entonces, su rápido crecimiento económico ha convertido al país asiático en una potencia económica que desempeña cada vez más un papel de liderazgo en el escenario mundial como socio comercial y como fuente de inversión.

    La trayectoria de desarrollo de China ha sido muy diferente a la de la mayoría de los otros países del Sur global, que a menudo han sido golpeados por problemas políticos y económicos y no han crecido en ninguna región de acuerdo con su potencial.

    En la primera parte de este artículo nos gustaría explorar cómo los mejores países en desarrollo pueden beneficiarse del flujo continuo y planificado de inversiones chinas en el país. En la segunda parte, analizaremos algunos de los elementos clave de la experiencia de desarrollo de China y veremos qué lecciones podemos extraer de las políticas y los programas.

    La manifestación más emblemática y debatida de la creciente influencia económica y política de China es la Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda, que tiene como objetivo vincular a China con los mercados de Europa y Asia.

    La Iniciativa, también conocida simplemente como la de la Ruta de la Seda,  gira en  gran parte sobre la mejora de comercio y logística.

    Dentro de ella, se están realizando importantes inversiones en minería, manufactura, agricultura y servicios, tanto para la exportación a los mercados chinos como para la venta en los mercados nacionales. Son inversiones que se efectúan tanto en países del Norte industrial como del Sur en desarrollo, o Sur global.

    Sin embargo, es probable que su impacto sea enorme y transformador, especialmente en aquellos países en desarrollo que se han quedado atrapados en una trampa de crecimiento lento y con baja inversión. Esta es una gran oportunidad, pero para maximizar sus beneficios es esencial que estas inversiones estén bien administradas y reguladas.

    La mayoría de las empresas chinas que invierten en el extranjero tienden a ser de tamaño mediano o grande. Muchas son de propiedad estatal o filiales de compañías estatales y, como tales, disfrutan de buenas conexiones y del respaldo gubernamental para sus actividades.

    Estos factores les otorgan un poder de negociación superior frente a las contrapartes locales y existe el riesgo de que los términos del acuerdo se vean inclinados a su favor. Tales riesgos son particularmente graves en países donde las contrapartes locales tienden a ser pequeñas con habilidades financieras y administrativas limitadas.

    Existe una necesidad urgente de leyes, regulaciones y pautas que aseguren que los contratos y acuerdos firmados sean justos y equitativos. Esto es crítico para todos los sectores, pero especialmente para actividades como la minería, que requieren una inversión masiva y largos períodos de gestación, donde los acuerdos pueden durar décadas.

    Una serie de aspectos críticos requieren la supervisión pública, incluidos los pagos de regalías y los parámetros financieros, como las tasas de interés, las tasas de depreciación y las tarifas de los seguros.

    También es necesario garantizar que los precios cobrados por la producción de las empresas chinas vendidas en los mercados locales sean justos y estén al alcance de los consumidores nacionales o que no hay “precios de transferencia” en el caso de las exportaciones.

    Esta es una práctica en la que las empresas venden a precios bajos a las empresas matrices en el extranjero para reducir las ganancias y los pasivos fiscales, mientras que al mismo tiempo reduce la entrada de divisas al mercado del país productor.

    Debe establecerse y vigilarse, además,  que los impuestos, aranceles y otros gravámenes se pagan íntegramente a tiempo; que se mitiguen los impactos ambientales negativos y, cuando sea necesario, se implementen acciones correctivas.

    Igualmente, se debe supervisar que a los trabajadores se les paga un salario justo y que se les proporcionan servicios esenciales como asistencia médica y educación; y que los actuales propietarios de tierras, agricultores e inquilinos no son desplazados de sus tierras y viviendas.

    Puede parecer que estas condiciones son duras y pueden inhibir a los inversores chinos. Sin embargo, la inversión china no debe ser simplemente una oportunidad para obtener un rápido retorno, sino como una asociación a largo plazo que se basa en beneficios mutuos que se comparten, también con los trabajadores.

    Estas condiciones, incluidas las tarifas de transferencia, son comunes para los inversionistas transnacionales en los países más industrializados y en estos países las compañías chinas no tienen problemas para adherirse a ellas. No hay razón para que no se establezcan condiciones similares en los países en desarrollo y que las empresas chinas deben cumplirlas.

    Además, durante las últimas dos décadas, bajo la presión del cabildeo de los consumidores, los boicots y las demandas legales en sus países de origen, muchas empresas estadounidenses y europeas, incluidas las grandes transnacionales, se están ajustando cada vez más a dichas leyes y regulaciones.

    Muchos de ellos ahora también tienen importantes programas de Responsabilidad Social Corporativa. Las compañías chinas, si esperan competir a mediano o largo plazo con las corporaciones occidentales, deben estar preparadas para hacer lo mismo.

    Los gobiernos tienen la prerrogativa y el deber de hacer leyes, regulaciones y pautas para administrar la inversión en el extranjero. Sin embargo, tales leyes son notoriamente difíciles de implementar en países en desarrollo con capacidades limitadas de gobernabilidad.

    Lo será aún más en el caso de los inversionistas chinos que, como se mencionó, tienden a ser grandes y bien conectados.

    Además, es poco probable que las organizaciones no gubernamentales (ONG), los grupos de presión y los grupos de la sociedad civil en China se comprometan a cabildear contra el comercio desleal o las operaciones de manufactura de compañías chinas en otros países, como sucedió en el caso de compañías estadounidenses y europeas.

    En esta situación, mucha responsabilidad recae en la sociedad civil, la prensa y el sistema judicial en los países en desarrollo. Estas instituciones deben asumir el reto.

    Esto no será fácil y se necesitaría ayuda de la comunidad internacional para el apropiado desarrollo.

    A nivel político, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y otros organismos internacionales deben ayudar a los gobiernos a modificar las leyes y regulaciones; y las ONG internacionales, los grupos de presión y las asociaciones de consumidores deberán crear y ayudar a las organizaciones de la contraparte en los países en desarrollo.

    Sin embargo, el obstáculo más difícil será que los gobiernos de los países en desarrollo comiencen a ver a las organizaciones de la sociedad civil, los medios y los sistemas judiciales como socios clave en el proceso de desarrollo y no como impedimentos al comercio y las asociaciones financieras.

    http://www.ipsnoticias.net/2019/04/china-la-gestion-inversiones-los-paises-del-sur/

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    A 70 AÑOS DE LA CONSTITUCIÓN DE 1949: SU PLENA VIGENCIA CONCEPTUAL

    Mar, 14/05/2019 - 19:11

    Por Carlos Raimundi   ***

    El último 9 de marzo se cumplieron 70 años de la promulgación de la Constitución Nacional de 1949. Se trata de una cuestión de absoluta actualidad, por lo vigente de la necesidad de construir un marco institucional de profundo contenido humanista, social, comunitario, que es lo que expresa la doctrina social a la que pertenece esa Constitución.

    Indudablemente, relanzar la trascendencia de la Constitución de 1949 implica una toma de posición muy intensa en la batalla cultural. Se trata de retomar el sentido de sus grandes contenidos, de sus grandes ejes. Para lo cual hay que enfrentarse con el discurso liberal férreamente inculcado desde la segunda mitad del siglo XIX y sostenido hasta hoy, que es profundamente contradictorio. Porque nos habla de una Constitución que, según ese discurso liberal, había sido sancionada por una tiranía surgida -paradójicamente- de la voluntad mayoritaria del pueblo. Y que es resultado del estricto cumplimiento de todos los requisitos procesales establecidos por la Constitución de 1853. La Constitución de 1949 goza pues, de legitimidad democrática sustantiva porque hubo un fuerte respaldo popular y también legitimidad democrática procedimental.

    Sin embargo, se la describe como una Constitución tiránica y facciosa. Y, por ese motivo, se la sustituyó entre 1956 y 1957, bajo la excusa de volver a una Constitución “democrática”, la de 1853. Pero se lo hace a través de un bando militar, seguido de una elección de constituyentes de la que estuvo ausente por proscripción la fuerza política mayoritaria. Estamos, pues, en una etapa de reconstrucción de legitimidad de la Constitución de 1949.

    La ilegítima reforma constitucional de 1957 es una comprobación de la imagen que expresa Álvaro García Linera en cuanto a cómo los procesos populares se desarrollan por “oleadas”. Es decir, la marea sube, luego baja, pero siempre algo deja. Así, aquella reforma no tuvo más remedio que resumir los derechos sociales conquistados durante el primer peronismo, en el escueto artículo 14 bis que fue añadido. Es decir, el régimen militar pudo bombardear, fusilar y proscribir, pero no pudo quitar del alma de los trabajadores y trabajadoras argentinas el instituto del aguinaldo y otros derechos sociales. La marea bajó, pero algo dejó…

    Presupuestos de legitimidad

    Nuestra concepción sobre el constitucionalismo social en general y sobre la Constitución de 1949 en particular parte de ciertos presupuestos. El primero, es que una Constitución es la enunciación normativa de un modelo político. No existe Constitución que se limite a una arquitectura jurídica en abstracto, apta para ser aplicada indistintamente a cualquier modelo social y político. A un modelo liberal burgués corresponde un tipo de Constitución y a un modelo nacional y popular corresponde otro tipo de Constitución, no hay neutralidad posible. La pretendida equidistancia solicitada por el formalismo republicano liberal se convierte en un silencio pasivo que convalida la correlación de fuerzas del statu quo, y juega siempre a favor del poder dominante. Es como si alguien se vanagloriara, en nombre de la neutralidad, de no intervenir en una pelea callejera de cuatro contra uno.

    El segundo presupuesto es que si consideramos históricamente agotado el modelo de acumulación con centro en el capital financiero globalizado, debemos considerar igualmente agotado el modelo institucional y de representación política que lo sostiene. Resulta contradictorio -como lo certifica la interrupción de los procesos populares latinoamericanos del siglo XXI- consolidar instituciones económicas no neoliberales a partir del modelo de representación política impuesto por el neoliberalismo.

    El tercer presupuesto es la necesidad de reapropiarnos de la palabra República, y no entregarla al formalismo demo-liberal. Para éste, la República es un sistema de mediaciones que se ha complejizado tanto con la evolución de las fuerzas económicas, que termina tergiversando y subvirtiendo la voluntad popular. Las decisiones políticas, aún aquellas tomadas por gobiernos surgidos del voto, suelen terminar siendo contrarias a la voluntad expresada por el votante. El pueblo vota, pero no decide. Por lo tanto, un concepto más sustancial de República es aquel que se refiere a la preocupación, la administración y el sentido en que se administran los bienes públicos, los bienes universales. El pleno empleo, el desarrollo del mercado interno, las paritarias, las Universidades populares, por poner pocos ejemplos, son instituciones profundamente republicanas.

    El cuarto presupuesto es que no hay contradicción entre igualdad y libertad. Cuanto más alto es el nivel de igualdad, hay mayores herramientas para desarrollar la libertad individual. Lo que no existe es una fórmula universal y atemporal para combinar ambos principios, porque cada pueblo lo resuelve de acuerdo con su historia, su cultura, su realidad económico social. Se trata de una construcción histórica y social. Eso sí, cuanto mayores herramientas de igualdad tiene una sociedad, más cohesionada se encontrará y por lo tanto mejor predispuesta a que cada uno de sus integrantes desarrolle su propio plan de vida, es decir, haga ejercicio respetuoso, humanista y solidario de su libertad individual.

    La Constitución liberal de 1853


    ¿En qué consiste la orientación liberal de la Constitución de 1853?
    En que  responde a un modelo de época, signado por el liberalismo como doctrina filosófica y económica y por la burguesía como clase social en ascenso. A diferencia de los Estados Unidos, la Argentina no se constituye a partir de una burguesía productiva sino de una oligarquía terrateniente, que entreteje una alianza de clase con las fuerzas del orden. Y se consolida a través del proceso de modernización de carácter elitista, cuyos mayores ejecutores son Alberdi, Sarmiento, Mitre y Roca, pese a sus disidencias y sus disputas.

    En el siglo XIX, la segunda revolución industrial determina una nueva división internacional del trabajo, entre Estados productores de materias primas y Estados que transforman esas materias primas, las comercian con valor agregado por el trabajo incorporado, y se convierten en potencias industriales. El continente americano vivió tres guerras civiles en esta etapa, que determinaron, según cómo se resolvió cada una, su inserción en esa división entre el desarrollo industrial y el subdesarrollo de la primarización. En los Estados Unidos, entre 1861 y 1865, tuvo lugar la guerra entre los estados del norte industrialista y los estados del sur agropecuario, y se definió en favor de los primeros. Así, aquel país se incorporó a la nueva fase del capitalismo como país industrial, con la ventaja respecto de Europa, que obtenía las materias primas dentro de su propio territorio, prefigurando su condición de liderazgo mundial.

    Contemporáneamente con eso, América Latina sufre dos guerras civiles: la guerra contra el Paraguay, entre 1864 y 1870, en la que las tres oligarquías latifundistas del litoral argentino, el sur de Brasil y el Uruguay, derrotan el proyecto industrial encarnado por Gaspar Francia y los gobiernos de Carlos y Francisco Solano López. Y, entre 1879 y 1883, tiene lugar la guerra del Pacífico donde las empresas británicas financian a las tropas chilenas para anexar territorios del Perú, privar de la salida del mar a Bolivia y romper la confederación productiva peruano boliviana. Estas dos guerras, a la inversa de lo sucedido en Norteamérica, ubican a nuestra región como productora de materias primas, lo cual con el tiempo irá ensanchando la brecha económica y tecnológica entre naciones industrializadas y subdesarrolladas, y al mismo tiempo reproducirá esa misma brecha a nivel de la desintegración social al interior de nuestros Estados. La brecha entre países ricos y pobres se apoyará en oligarquías internas que irán concentrando cada vez más la riqueza al servicio de los factores de poder externo.

    En definitiva, aquellos principios políticos de libertad, igualdad y fraternidad enarbolados por la Revolución Francesa, cedieron ante los principios económicos de “laissez faire, laissez passer” (dejar hacer, dejar pasar), y terminaron por subordinar toda nuestra estructura constitucional al servicio de la propiedad privada de unas pocas familias.


    El contexto de la Constitución de 1949

    Así como el siglo XIX corresponde a la burguesía y el liberalismo, la Constitución de 1949 se enmarca en el constitucionalismo social de la primera parte del siglo XX. Junto al proletariado industrial surgieron las primeras organizaciones sindicales, los partidos de raigambre socialista y las sucesivas Constituciones derivadas de esas nuevas ideas. La constitución mexicana sobreviniente a la revolución campesina de 1910 y la constitución socialdemócrata alemana son algunos de sus antecedentes. Pero la Constitución justicialista no traspola linealmente sus postulados, sino que los integra con la noción de Comunidad Organizada develada por Juan Perón en el Congreso de Filosofía de Mendoza y con el concepto de Tercera Posición en el plano geopolítico. El peronismo, como representación política de la clase trabajadora, añade a la estricta lucha de clases sostenida por el marxismo, la idea de la emancipación nacional, habida cuenta del neo-colonialismo que no era una cuestión central en Europa pero que sí afectaba duramente a los estados dependientes latinoamericanos. Una batalla emancipatoria en la cual estarán comprometidos no sólo los trabajadores, sino otros sectores de la vida nacional. De todo ese plexo emanan las ideas de la función social de la propiedad, la propiedad pública de los recursos naturales y los sujetos colectivos de derechos como la niñez, la ancianidad y los trabajadores, en coexistencia con los derechos individuales.

    Actualización de los principios de 1949


    ¿Cómo deberían actualizarse hoy esos principios?
    La tercera posición probablemente deba hacerlo en términos de erigir a nivel mundial un sujeto profundamente popular, humanista y democrático, frente a la desmesura irracional del capital financiero globalizado que es el sujeto neoliberal y lo que aparece como su contracara, sin serlo verdaderamente, que es el sujeto neofascista.

    En el actual contexto regional y mundial, un nuevo modelo económico, social, político y cultural, de carácter nacional, popular, democrático, latinoamericanista y feminista, debe apoyarse en la distribución de la riqueza y la renta monopólica, y la dinamización de los factores productivos del mercado interno y regional.

    Propongo, sólo a modo de ejemplo, los siguiente puntos.

    La renta de origen agropecuario.
    El trabajo de los grupos económicos vinculados al agronegocio, ya sea desde la perspectiva de las semillas, los agroquímicos o la cadena exportadora, debe ser remunerado. Pero no debe confundirse ese trabajo realizado con la renta extraordinaria. Porque el trabajo podría ser el mismo en otras regiones del planeta y no obtener la misma renta, debido al rendimiento diferencial entre la fertilidad que distingue a nuestras pampas con la de otras regiones menos productivas. Es decir, la renta extraordinaria de la tierra no depende del trabajo en sí mismo únicamente, sino de las condiciones naturales, recurso que es de propiedad pública y no privada, y mucho menos monopólica. Por lo tanto, los grupos deben ser recompensados por su trabajo, pero es el pueblo argentino el beneficiario de esa renta extraordinaria, que proviene de las condiciones naturales de nuestro territorio y le pertenece al Pueblo como sujeto colectivo.

    La producción pública de aquellos medicamentos destinados a cubrir las patologías más comunes, debe disminuir sensiblemente el precio de los mismos y favorecer el acceso de vastos sectores del Pueblo.

    La renta de los grandes oligopolios que manejan los servicios esenciales como el agua, el gas o la electricidad, debe adecuarse al principio de que se trata de derechos humanos fundamentales y no de bienes de mercado. Por lo tanto, ningún interés privado, por poderoso que sea, puede sobreponerse a una cuestión de orden público de esta jerarquía.

    El derecho a la información es público y –de acuerdo con las nuevas tecnologías- se propaga por distintas vías pero siempre a través del espacio público. En consecuencia, si un derecho público se difunde a través de un espacio público, su administración debe ser pública. Por lo tanto, los permanentes saltos tecnológicos en esta materia deben volcarse en favor del principio democrático y republicano de la pluralidad de voces, y no ser propiedad privada de un puñado de grupos empresarios.

    En definitiva, se trata de una serie de pinceladas históricas y conceptuales que justifican la plena vigencia de las ideas-fuerza que impulsaron la Constitución de 1949.

    *** Carlos Raimundi – Abogado, docente universitario y político argentino. Fue Diputado de la Nación por la provincia de Buenos Aires en varios períodos, siendo el último el período 2011-2015. Unidad Ciudadana

    https://lateclaenerevista.com/a-70-anos-de-la-constitucion-de-1949-su-plena-vigencia-conceptual-por-carlos-raimundi/

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    EL PROSUR: UN ORGANISMO COLONIAL Y AL SERVICIO DE LA NUEVA DOCTRINA MONROE

    Mar, 14/05/2019 - 19:04


    Por Miguel Ángel Barrios   ***

    La primera cumbre del Foro Progreso de América del Sur -PROSUR- en marzo pasado -y el abandono de la UNASUR por parte de varios países de América del Sur ,entre ellos la Argentina que fundamentó su alejamiento de UNASUR «por su alto contenido ideológico» , según la decisión textual que esgrimió el país, exigen un análisis geopolítico.

    Como sabemos la actualidad por si misma existe en un diálogo fluido con el pasado-presente y futuro y viceversa.


    José Vasconcelos definió como nadie a la historia de América Latina como el enfrentamiento entre Monroe y Bolívar,
    a tal punto que escribió una monumental obra Bolivarismo vs Monroismo. Es importante destacar que Vasconcelos, el ministro de educación de la Revolución mejicana y filósofo de la raza cósmica fue invitado especialmente por el presidente Perón al Congreso de Filosofía de 1949 y en este 2019 a 70 años del mismo, este hecho central pasa casi desapercibido.

    El monroismo no constituye una doctrina, sino una declaración unilateral de un presidente norteamericano Monroe en su discurso de 1823 pero ya esbozado por Quincy Adams en 1817, y que en síntesis es la primer doctrina Geopolítica norteamericana y que se sintetiza que «América es para los americanos» lo que nos convierte en el patio trasero de los EEUU.

    El itinerario del panamericanismo en grandes trazos para no perdernos en la caótica Historia de América Latina es:

    -1889.Primer Congreso de las Américas convocado por EEUU en Washington.

    -1947.Fundacion en Río de Janeiro del TIAR .Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca

    1948.Fundacion de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Bogotá, Colombia.

    -1960.Fundacion de la ALALC: Alianza Latinoamericana de Libre comercio en Montevideo.

    -1980.Fundacion de ALADI: Alianza Latinoamericana de Integración en Montevideo.

    En 1994,
    EEUU lanza el ALCA -Alianza de Libre Comercio de las Américas- a través de su presidente Bill Clinton

    -En 2018 fundación del Grupo de Lima.

    -En 2019 fundación del PROSUR.

    Podemos decir con un concepto estratégico contundente: que el Panamericanismo murió para siempre en el Atlántico sur en las guerras de las Malvinas cuando EEUU da la espalda a la Argentina aliándose con los ingleses, pero que está queriendo resucitar como nunca. Esto no hubiera resultado una sorpresa si teníamos en cuenta que EEUU invalidó su propia doctrina Monroe, cuando el buque de guerra «Lexington» bombardeo las Malvinas en 1831, dos años antes que la usurpación pirata de 1833.

    El panamericanismo no es ni más sin vueltas, que una doctrina con el objetivo de que seamos colonia de los EEUU.Y aparentemente en un lenguaje no político, pero siempre bajo el lema de la «democracia», «civilización», «humanidad», no erran su objetivo, la anexión geopolítica a la República imperial.

    Y así fue nuestra historia, podríamos denominarla historia de la desintegración latinoamericana

    El Bolivarismo es la doctrina geopolítica de la unidad de latinoamericana que tiene sus antecedentes en las luchas del unionismo hispanoamericano de los libertadores San Martín y Bolívar. Esta doctrina tiene como finalidad geopolítica sumar soberanía o capacidad de autonomía retomando la idea integracionista de Simón Bolívar.

    Podríamos hacer un breve repaso de su itinerario:

    -1826.Congreso Anfictiónico de Panamá convocado por el Libertador Simón Bolívar.

    -1846.Congreso Americano de Lima.

    -1857.Congreso Americano de Santiago de Chile.

    -1864 Congreso Americano de Lima o segundo congreso del Perú.

    Todos estos congresos se fueron perfilando en robustecer la identidad iberoamericana en función de amenazas externas.

    Es decir, que más de un siglo antes, Nuestra América buscaba perfilarse como un Estado mucho antes que el Tratado de París del carbón y del acero de 1951 que condujo a la Comunidad Europea en 1957, con el Tratado de Roma que buscaba la reconstrucción geopolítica de Europa luego de la segunda guerra mundial con Schuman y Adenauer, y una de las causas de la crisis de Europa, es haber perdido los objetivos geopolíticos de su creación.

    -1953 .Tratado de Santiago o Nuevo ABC con Perón, Vargas e Ibáñez, donde Juan Perón plantea por primera vez una política latinoamericana real desde la independencia con la estrategia del continentalismo.

    -1991. Tratado de Asunción creador del Mercosur. Se puede discutir teóricamente y más allá de los gobiernos que lo firmaron de regionalismo abierto o cerrado, pero el MERCOSUR plantea en su horizonte un Mercado Común.

    -2.008. Nace la UNASUR, Unión de Naciones Suramericanas, instancia máxima de cooperación estratégica de América del Sur, por primera vez había un organismo no panamericano, es decir sin EEUU y sin estar bajo su dependencia en un esquema monroista.

    Es tan importante, que de la UNASUR surge el Consejo Suramericano de Defensa como instancia de cooperación en Defensa como búsqueda de reemplazo de la doctrina de Seguridad Nacional.

    -2.012. Nace la CELAC, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños como anillo envolvente máximo en la historia de nuestra desintegración.

    Podríamos afirmar que Monroe se iba y regresaba Bolívar.

    Por supuesto estos movimientos estratégicos contienen consecuencias políticas.

    Y no nos engañemos, a eso se refieren para denostar a la UNASUR.

    Porque la nueva doctrina Monroe de norteamericanizar la seguridad de América del Sur y de policializacion de las FFAA y de penetración del subcontinente vía Venezuela, toman como brazo diplomático al PROSUR – que repetimos es el programa de Monroe-.Y eso, representan en forma vergonzosa Macri y Bolsonaro.

    Por eso, es de consecuencias nefastas si no logramos descifrar como acabamos de hacer el ADN del PROSUR.

    Sin embargo, Bolívar está mucho más cerca y vivo de lo que ellos se imaginan.

    Miguel Ángel Barrios -Argentina- es doctor en educación y en ciencia política. Autor de reconocidas obras sobre América Latina.


    https://www.alainet.org/es/articulo/199339

     

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    GASES DE EFECTO INVERNADERO ESTÁN ROBANDO EL OXÍGENO A LOS OCÉANOS

    Mar, 14/05/2019 - 18:59



    Por IPS – Inter Press Service Agencia de Noticias   ***

     Especies de peces como el atún y el pez espada, habitantes de las profundidades del mar, pueden verse cada vez más en la superficie del océano.



    Los mares pierden en forma creciente su oxigeno por el aumento de las emisiones contaminantes. Crédito: ONU

    ¿La razón? Los mares están perdiendo el oxígeno a causa del aumento de las emisiones que contaminan el agua y la atmósfera. Incluso en las profundidades, la falta de oxígeno amenazar la biodiversidad marina.

    Los océanos secuestran alrededor de 30 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono y, de acuerdo con el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), absorben más de 90 por ciento de la energía atrapada por los gases de efecto invernadero.

    Según el reporte, el año pasado se registraron nuevos máximos de temperatura del océano en los 700 metros superiores y también en los 2.000 metros.

    Los efectos en el océano de los gases de efecto invernadero, como el ozono a nivel del suelo y el dióxido de carbono, no han recibido tanta atención como el plástico, que es un problema más visible.

    Pero el oxígeno es tan esencial para el mar como lo es para la tierra.
    Y si bien puede variar a diferentes profundidades, el aumento de la temperatura del mar ha provocado que las áreas oceánicas profundas, que ya tienen poco oxígeno, se desoxigenen aún más y que cambien los hábitats de la vida submarina.

    “El océano se está calentando, se está acidificando, mueren los corales y aumenta el nivel del mar. Para las formas de vida basadas en el océano, como los mariscos, cada vez será más difícil sobrevivir”
    , dijo a ONU Medio Ambiente el enviado especial de la ONU para los océanos, Peter Thomson.

    Thomson, quien recibió en 2017 el mandato de impulsar la conservación y el uso sostenible de los océanos por parte del secretario general de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), António Guterres, dice que todos debemos preocuparnos por los recientes hallazgos, incluso si no vivimos cerca de una costa, porque “la mitad de todo el oxígeno que respiramos proviene del oxígeno producido por la vida marina”.

    El Día Mundial del Medio Ambiente de este año, que se celebra el 5 de junio,  se centra en los esfuerzos por el aire limpio y en los cambios que podemos implementar en nuestra vida cotidiana para reducir la contaminación del aire y las emisiones que producen el calentamiento global.

    Los gases de efecto invernadero son la principal fuente de contaminación del aire e incluyen dióxido de carbono, metano, óxido nitroso y hexafluoruro de azufre.

    Si bien algunos gases se producen a través de procesos naturales, las actividades humanas como la quema de combustibles fósiles, la cría de ganado y las emisiones de vehículos han multiplicado su cantidad.

    La contaminación de fuentes terrestres es de particular preocupación para los océanos debido a las formas de nitrógeno reactivo, como el óxido nitroso (un potente gas de efecto invernadero).

    La deposición de nitrógeno a partir de las emisiones atmosféricas y la escorrentía (junto con el fósforo) puede desencadenar la proliferación de algas tóxicas que son dañinas para la vida marina y causan una deficiencia de oxígeno en el océano, lo que a su vez puede matar peces, cangrejos, ostras y otros animales acuáticos.

    “Este problema global suele ser invisible en comparación con el problema de la contaminación por plásticos, pero no menos importante, ya que empeora a causa de la contaminación por nutrientes de las aguas residuales, la agricultura y otras escorrentías industriales que llegan al medio ambiente marino”, dijo Christopher Cox, oficial de gestión de programas sobre contaminación marina en ONU Medio Ambiente.

    “El océano ha evitado que ocurra un cambio climático extremo. Ahora lo estamos llevando a sus límites”,
    planteó Gabriel Grimsditch, oficial de gestión de programas de ecosistemas marinos en ONU Medio Ambiente.

    “El calentamiento del océano, la acidificación de los océanos y el aumento del nivel del mar son todas las consecuencias de un sistema que contamina el mundo y pone en riesgo la vida en la tierra y debajo del agua”,
    añadió.

    El enviado especial de la ONU para los océanos cree que la creciente visibilidad de la lucha contra el plástico es “realmente útil” para promover la salud integral de los océanos, ya que ha generado una gran participación pública en favor del ecosistema azul.

    Pero si se quiere preservar la vida marina, será necesario aumentar los esfuerzos para reducir las emisiones contaminantes y alcanzar el objetivo establecido en el Acuerdo de París sobre cambio climático de limitar el calentamiento global a 2 grados centígrado a finales de siglo.

    Este artículo fue originalmente publicado por ONU Medio Ambiente América Latina y el Caribe, con quien IPS-Inter Press Service tiene un acuerdo especial para la difusión de sus materiales.

    http://www.ipsnoticias.net/2019/04/gases-efecto-invernadero-estan-robando-oxigeno-los-oceanos/

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    LA CONSTITUCIÓN DE EE.UU NECESITA URGENTEMENTE UNA NUEVA ENMIENDA

    Mar, 14/05/2019 - 18:53




    Por Amy Goodman y Denis Moynihan   ****

    En 1776, en el marco de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, los Padres Fundadores escribieron: “Sostenemos como evidentes estas verdades; que todos los hombres son creados iguales”. Por supuesto, no se referían realmente a “todos los hombres”, ya que estaban excluidos los esclavos y los indígenas nativos, así como también las mujeres.

    La Constitución de Estados Unidos que le siguió una docena de años más tarde mantuvo esa desigualdad. A lo largo de los 240 años transcurridos, este documento rector –la Constitución más antigua del mundo que todavía sigue en uso– se ha modificado muchas veces, pero nunca para extender la garantía de igualdad a las mujeres. La Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA, por sus siglas en inglés), introducida por primera vez en 1923, procura corregir eso. Ahora, casi un siglo después, podría estar cerca de ser aprobada. Al igual que con todos los avances progresistas importantes que se fueron logrando en la historia de este país, los movimientos sociales han hecho avanzar esta reforma. El hecho de que se apruebe y se incluya como la Enmienda 28 de la Constitución depende de la fuerza de los movimientos de base intersectoriales que trabajan por la igualdad para las mujeres.

    La semana pasada, la actriz Patricia Arquette hizo declaraciones en una audiencia del Subcomité Judicial de la Cámara de Representantes sobre la Enmienda de Igualdad de Derechos. Fue la primera audiencia de este tipo en casi cuatro décadas. Arquette expresó: “¿Por qué las mujeres no lograron la igualdad constitucional plena en 1787 o en 1982? ¿Porque el país no estaba listo? ¡Bueno, espero que ahora sí! Porque las mujeres llevan 232 años esperando por la igualdad en este país, y les han fallado. Los legisladores han bloqueado la aprobación de la Enmienda de Igualdad de Derechos durante décadas. Pero ya nos cansamos de esperar”.

    La congresista demócrata por California Jackie Speier está a la cabeza del nuevo impulso para aprobar la Enmienda de Igualdad de Derechos. Ella propuso la Resolución Conjunta de la Cámara de Representantes n.º 38, que de forma legislativa anula un plazo arbitrario para la ratificación de la enmienda, establecida en 1972, que requería la ratificación dentro de los 10 años. Después de pasado el plazo en 1982, y bajo el ataque del gobierno de Reagan, los esfuerzos para aprobar la ERA disminuyeron. Speier sostuvo en la audiencia: “Necesitamos la ERA para poder unirnos al resto de los países industrializados del mundo, para poder alcanzar plenamente nuestro potencial económico y social. Ya no nos vamos a permitir quedar relegadas. Necesitamos la ERA ahora mismo”.

    La Enmienda de Igualdad de Derechos establece que “las mujeres tendrán los mismos derechos en Estados Unidos y en todos los lugares sujetos a su jurisdicción. La igualdad de derechos en virtud de la ley no debe ser negada ni limitada por Estados Unidos ni por ningún estado por motivos de género”. Este texto fue aprobado por el Congreso en 1972 y presentado a todos los estados del país para su ratificación; se necesitaba la aprobación de 38 estados. Treinta estados lo ratificaron rápidamente. Varios estados más se unieron a lo largo de esa década. Nevada ratificó la enmienda en 2017 e Illinois hizo lo propio en 2018, llevando el total a 37 estados.

    Si un estado más vota la ratificación de la Enmienda de Igualdad de Derechos, y si la resolución de Speier se aprueba, eliminando el plazo para la ratificación, la ERA se convertirá en la Enmienda 28 de la Constitución.

    Kathleen Sullivan, exdecana de la Facultad de Derecho de la Universidad de Stanford, también habló en la audiencia del Congreso. La académica señaló acerca de la Constitución de Estados Unidos: “[Es] la única Constitución de entre las de los principales países del mundo que carece de una disposición que declare la igualdad de hombres y mujeres. Y ahora es la oportunidad de corregir esa omisión, esa mancha, esa vergüenza de nuestra Constitución, mediante la ratificación por solo un estado más de la enmienda de 1972. Solo para dar algunos ejemplos, la Constitución francesa establece que la ley les garantiza a las mujeres derechos iguales a los de los hombres en todos los ámbitos. La Constitución alemana establece que hombres y mujeres tienen los mismos derechos y que nadie será discriminado ni favorecido por su género. La Constitución india establece que el Estado no discriminará a ningún ciudadano por motivos de género. Y toda constitución escrita promulgada desde la Segunda Guerra Mundial contiene una disposición sobre la igualdad de género”.

    Una encuesta recientemente publicada por la Coalición ERA/Fondo para la Igualdad de las Mujeres halló que el 94% de la opinión pública estadounidense respalda la garantía constitucional de igualdad para hombres y mujeres, y que el 80% pensaba erróneamente que ya estaba garantizada. Un buen recordatorio de que no es así es el llamado “Día de la igualdad salarial”, que indica hasta qué día del año en curso tiene que trabajar una mujer para ganar lo que un hombre recibió durante el año anterior. En promedio, las mujeres estadounidenses llegaron en 2019 a la igualdad salarial el 2 de abril. Pero las mujeres de color tienen que trabajar mucho más tiempo. Para las mujeres latinas, este año la fecha caería el 20 de noviembre, casi un año más de trabajo para ganar lo que obtiene un hombre en un año. La brecha salarial es solo uno de los problemas que la ERA ayudaría a eliminar.

    Varias generaciones de mujeres y sus aliados han luchado por esta enmienda, desde las sufragistas que lograron el derecho al voto de las mujeres en 1920 hasta las feministas de las décadas de 1960 y 1970. Con más de cien mujeres electas para el Congreso por primera vez en la historia de Estados Unidos, con millones de personas que participan en las Marchas de las Mujeres en todo el país y con el poderoso movimiento #MeToo que enfoca la atención mundial en el abuso sexual sistémico, ya es hora de que Estados Unidos apruebe la Enmienda de Igualdad de Derechos.

    https://www.democracynow.org/es/2019/5/10/la_constitucion_de_eeuu_necesita_urgentemente

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    DEUDA, INFLACIÓN, DESEMPLEO, POBREZA: EN TODO ESTAS VOS

    Mar, 14/05/2019 - 18:48


    por Alejandro Robba   ***

    Desde inicios de su gestión, el gobierno nunca ha reconocido culpabilidad alguna sobre los nefastos resultados de las políticas económicas implementadas, salvo el haber sido “demasiado optimistas” a la hora de pronosticar resultados positivos.

    Lo más evidente ha sido apelar al espejo retrovisor de la pesada herencia, y ahora a señalar a una posible victoria electoral del peronismo como la causa de la actual debacle. Entre el pasado y el futuro, pareciera que Macri no estuviera gobernando, siendo habituales las declaraciones “desde la tribuna” como relatando un partido donde los jugadores son otros.

    El otro fantasma al que apela el gobierno para justificar la situación actual es el impacto local de una supuesta crisis internacional. Pero, por el contrario, lo que muestra el FMI en sus estadísticas oficiales es que durante 2019 la economía mundial continuará expandiéndose al 3,3% anual y que, de todos los países del mundo, sólo 6 (Argentina, Honduras, Venezuela, Sudan, Sudan del Sur e Irán) no crecerán este año.

    Además de los enemigos políticos e internacionales, el gobierno también apunta a los propios argentinos y a una supuesta conducta ancestral de irresponsabilidades, falta de cultura del trabajo y consumismo desaforado. Así fue transcurriendo el relato del gobierno intentado ganar tiempo hasta poder llegar a las elecciones, pero dejando sin resolver los problemas que el mismo, sin ayuda de nadie, ha generado básicamente a través de un endeudamiento externo altísimo, irresponsable y a todas luces impagable que ha disparado la actual fragilidad financiera externa de nuestra economía y que es la causa fundamental de la situación que hoy atravesamos.

    Existe una relación muy directa entre el alto endeudamiento externo y el proceso inflacionario actual. Básicamente, la incertidumbre sobre la posibilidad o no del pago de la deuda externa, desató el año pasado una devaluación tal sobre la moneda argentina que disparó todos los precios internos atados (y no) al valor del dólar que hoy, vuelven a acelerarse fundamentalmente por una nueva suba del tipo de cambio y de las tarifas. A este proceso en marcha se le suma, en un año electoral, la dolarización de cartera de los grandes jugadores especulativos (vender posiciones en pesos para comprar dólares) que, de no poder ser abastecida por la venta de dólares que el BCRA mantiene en las reservas (cosecha + FMI), implicará más subas de la divisa y más inflación. Esta pelea la veremos durante todo el año, aun después de las elecciones.

    Las últimas medidas anunciadas para llevar “alivio” al infierno inflacionario que hoy vivimos ya fueron evaluadas tanto por “los mercados” como por los actores locales. Los primeros hablaron al día siguiente de los anuncios llevando al riesgo país al record de la era Macri (854 puntos) y con caídas promedio de 8% de las acciones argentinas en Wall Street. Por su parte, los empresarios locales hablaron antes de las medidas, incrementando los precios antes del congelamiento de precios que al final terminó siendo un acuerdo voluntario entre caballeros. A su vez, los comentaristas de las medidas, más o menos especializados en estos temas, más o menos cercanos al pensamiento del gobierno, las tildaron de insuficientes, equivocadas, electoralistas, populistas, desprolijas, anunciadas a la apuradas y otra serie de bellezas por el estilo. No se hable más.

    Lo que más sorprende, y por eso deberíamos rotular esta medida como desesperada, es que el control de precios es una medida que está en las antípodas del pensamiento económico del neoliberalismo y, es más, hasta los principales referentes del gobierno la habían descartado pocos días antes. Pero como la realidad tiene cara de hereje, y el gobierno ha testeado que la población espera por acciones más decididas de un estado presente, cercano, que los proteja y los ponga a resguardo de malvados que aumentan los precios, recurrió a la invención de otro enemigo, salido de las propias entrañas de sus aliados políticos: los empresarios y los supermercados.

    No son los empresarios, supermercados ni los trabajadores los responsables de la aceleración de precios que vivimos desde que comenzó el gobierno de Cambiemos. Tampoco es verdad que la concentración de la oferta o los grandes supermercados tienen la habilidad de aumentar todo el tiempo y en forma generalizada los precios, que es la definición de inflación. Es cierto que estos grandes jugadores imponen reglas leoninas a sus proveedores más pequeños y menos poderosos, que determinan una distribución regresiva de las ganancias al interior de la cadena de producción y comercialización. Pero esta situación es muy similar a la que había en los noventa, y en esos años la inflación era casi cero.

    No obstante y sin lugar a dudas, una ley de góndolas –por ejemplo- posibilitaría que ingresen más jugadores pequeños y medianos a vender en supermercados y grandes superficies, lo que mejoraría la distribución del ingreso hacia los actores más vulnerables de la cadena, pero su efecto antiinflacionario no sería relevante.

    En nuestra visión, el gobierno ha gatillado un proceso de caos económico que no tiene solución. La destrucción de la mesa de los argentinos se realizó sin pausa y por una doble vía: por un lado, con políticas desindustrializadoras que determinaron cierre de empresas y menor oferta de bienes; y por otra, activando un proceso de inflación de costos que se llevó puesto los salarios e ingresos de todos los argentinos, determinando el parate económico que vivimos desde hace un año y que ha impactado en los niveles de desempleo y pobreza que hoy padecemos.

    ¿Puede un gobierno que no comulga en los acuerdos de precios, que ha desarmado todo agencia estatal de fiscalización de mercados, que ninguneo al problema de la inflación y apostó a combatirla achicando el consumo interno, aumentado las importaciones, y bajando el gasto y la emisión monetaria, ser creíble a poco de las elecciones?

    ¿Puede un gobierno que ha disparado todos los costos de la economía
    (dólar, tarifas, transporte, combustibles, peajes, tasa de interés) ser el garante de la baja de precios?

    ¿Puede un gobierno que ha sido el responsable de destruir la mesa de los argentinos autoproclamarse como quien va a proteger al pueblo de sus propias políticas y así ganar las próximas elecciones?

    Las respuestas son sencillas.

    https://www.revistalabarraca.com.ar/deuda-inflacion-desempleo-pobreza-en-todo-estas-vos/

     

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    EL QUE CAE, ELLA QUE SUBE

    Lun, 13/05/2019 - 18:42



    Por Raúl Kollmann   ***

    De siete consultores, dos ya discuten como posible que Macri pierda ya en la primera vuelta. Y todos coinciden en que abril fue el momento en que la intención de voto del Gobierno se desplomó.


    Mauricio Macri cae, Cristina Fernández de Kirchner sube. Este es el diagnóstico inicial en el que coinciden todos los consultores en campañas electorales. El punto clave es cuánto es la baja y cuánta la suba. Para dos de los siete encuestadores que dialogaron con PáginaI12, existe la chance –aún no consolidada– de que la ex presidenta gane en primera vuelta, ya que se acerca al 40 por ciento de la intención de voto. Para los otros cinco, el fenómeno de baja oficialista y suba opositora se agudizó en abril con números muy llamativos, del estilo de que hoy el presidente tiene sólo un 25 por ciento de intención de voto. Sin embargo, advierten que aún cuando la situación del mandatario es muy mala, todavía falta mucho para la hora de las definiciones. Un dato no menores que hay encuestadores que ven poca diferencia en un eventual ballotage y otros que evalúan que hoy CFK le saca diez puntos de ventaja a Macri.

    Las conclusiones surgen del diálogo que mantuvo este diario con siete consultores de los más conocidos del país. Entre ellos no hay acuerdo pleno. A simple vista se pueden distinguir los que piensan que la distancia favorable hoy a CFK es casi decisiva y los que ven que hubo un deterioro de Macri pero que no hay nada resuelto porque incluso el mandatario puede conseguir su reelección.

    Distancia

    “La distancia entre CFK y Mauricio Macri creció notoriamente
    –señala Roberto Bacman, titular del Centro de Estudios de Opinión Pública–. En la primera vuelta, CFK obtiene más del 36 por ciento frente a un 27 por ciento de Mauricio Macri. Según nuestros datos, la diferencia hoy en el ballotage es de seis puntos a favor de CFK, pero con muchos indecisos, lo que convierte el dato en inestable. Ahora bien, debo decir que todo indica que habrá segunda vuelta, pero si la economía no mejora, no está todo dicho. O sea que podría no haber ballotage. En el mes de abril continuó la fuerte consolidación del voto opositor. Seis de cada diez personas dicen que votarán a candidatos opositores. Y la clave de todo está en la economía. El oficialismo obtiene un bajísimo nivel de aprobación en esa área. Pero incluso uno de cada cuatro votantes de Cambiemos dicen que van a tomar en cuenta la economía a la hora de votar, así que no le resultará fácil a Mauricio Macri retener esos votos. De hecho, la imagen y aprobación del presidente cayeron fuertemente y hoy entre el 64 y el 68 por ciento opinan mal o muy mal de la gestión del mandatario. La contracara es que Cristina Kirchner sigue creciendo. Casi sin hablar ni definir públicamente su candidatura la ex presidenta sigue en aumento. Un verdadero fenómeno político que se viene dando desde fin de año”.

    Cautela

    Hugo Haime, a la cabeza de Haime y Asociados, es más cauto, aunque señala un dato asombroso: Macri tiene menos del 20 por ciento de aprobación y sólo el 25 por ciento de confianza. “Estructuralmente no hay grandes cambios: las cosas son parecidas a las PASO 2015. Con Unidad Ciudadana cercana a los 38 puntos que obtuvo Scioli, con Cambiemos con algo menos de lo que obtuvo en 2015 (30 por ciento) y con Alternativa Federal con un caudal de votos similar a los que obtuvo Sergio Massa (20 por ciento). Pero lo que si estamos viendo es un deterioro constante de la confianza en el gobierno y en la evaluación de la gestión presidencial. También vemos un deterioro en María Eugenia Vidal que complica sus chances de repetir la gobernación ya que la crisis económica nacional y su cercanía con el presidente golpea su figura. Para nosotros, menos del 20 por ciento aprueba la gestión presidencial y sólo el 25 por ciento le mantiene la confianza a Macri. Si bien tenemos datos sobre primera y segunda vuelta que en nada son favorables al gobierno, en la medida en que aún no están confirmados los candidatos, finalmente hoy solo son hipótesis de trabajo. Acordémonos que a esta altura de 2015 parecía que Scioli podía ganar en primer vuelta y que luego de las PASO todo cambió. Hay que estar atento a algunas cosas para terminar de conformar el escenario. Por un lado, conocer quiénes se van a presentar finalmente y con qué alianzas. Por otro lado hay que ver qué actitud van a tomar los gobernadores peronistas. Es clave si van a apoyar a algún candidato o no. Finalmente, es definitorio qué sucede con la economía mirando básicamente inflación, empleo y pobreza”.

    Deterioro

    Federico Aurelio, al frente de Aresco, percibe que efectivamente hay un deterioro en la situación de Cambiemos y en la del propio Macri. Ese deterioro se agudizó en abril. Sin embargo, Aurelio también se maneja con cautela. Piensa que Macri no cayó tanto como cayeron los candidatos de Cambiemos en las elecciones provinciales.

    “La situación económica está muy mal evaluada por la mayor parte de la sociedad hace varios años
    –sostiene Aurelio–. Sucede que en el mes de abril se intensificó la incertidumbre económica generando un nuevo deterioro del humor social. Este deterioro, dada la responsabilidad que se le asigna al gobierno nacional en la crisis económica, le significó un nuevo golpe a la valoración de la gestión del gobierno y a la competitividad electoral de Macri en su candidatura presidencial. En las elecciones provinciales que sucedieron hasta ahora, los candidatos de Cambiemos tuvieron un pobre desempeño por una multiplicidad de factores, pero sin duda uno de los más relevantes es el malhumor con el gobierno nacional. Sin embargo, la candidatura de Macri no ha tenido el mismo nivel de caída en intención de voto que la que se registró en las semanas previas de las provinciales en los candidatos de Cambiemos”.

    Contundencia

    Lo novedoso de nuestra última medición, es que también en un hipotético escenario de ballotage frente a Mauricio Macri, Cristina Kirchner se impondría por 10 puntos –diagnostica Analía del Franco, titular de Del Franco Consultores–. La evolución de la tendencia electoral presidencial en estos últimos meses profundizó lo que se perfilaba desde principios de año.  Macri, como candidato a la reelección se presenta en descenso (27 por ciento) y esto es acorde con la también baja en su nivel de aprobación de gestión (31 por ciento) y la alta crítica sobre la situación económica en general, (77 por ciento de opinión negativa). Por el contrario, aumentan los apoyos a la oposición especialmente en la figura de CFK (35,4 por ciento). Eso se refleja en los 10 puntos de ventaja que tiene la ex presidenta en un eventual ballotage. Observo un cambio cualitativo y es que parecen haberse borrado las barreras emocionales que inhabilitaban la mención de CFK como candidata de preferencia. El grupo de candidatos no kirchneristas, consolidan un 26 por ciento de intención de voto incluyendo a Massa, Lavagna y Urtubey, en ese orden. Podrían conseguir un 31 por ciento si CFK no se presenta”.

    Tendencia
    Ricardo Rouvier, de Rouvier y Asociados, coincide en que hoy  Macri tiene menos del 25 por ciento de respaldo. El año pasado, Rouvier consideraba que las cosas se dividían en tercios: un tercio Macri, un tercio CFK, un tercio el peronismo no-kirchnerista. “Durante el último mes se fueron afirmando los cambios de tendencia de la situación pre-electoral. Hasta el fin del año pasado habíamos tenido dos tendencias que comprometían a la figura presidencial y candidato a la reelección. Teníamos entonces que la imagen positiva del presidente y de su gestión venían cayendo en forma regular. Sin embargo, en cuanto a lo electoral mantenía un caudal de apoyo constante de alrededor del 30 por ciento. Esto generaba cierta confianza en el oficialismo que advertía que Macri no perdía su potencial electoral. A partir de este año comenzó a modificarse esta tendencia, al observarse que durante el verano y hasta la fecha el presidente cae en el caudal de ciudadanos dispuesto a votarlo. En nuestras mediciones del tercio que tenía se colocó alrededor del 24 por ciento. Por supuesto estas mediciones son aún con un nivel de indecisos importante y sin proyectarlos todavía. El cambio cualitativo se funda en el estado del humor colectivo negativo que ha aumentado en los últimos meses, sobretodo con una inflación que se mantiene alta, y con la incertidumbre económica y laboral. Además se profundiza en la población, la idea que el gobierno no logra afirmar su autoridad en cada acción ejecutiva.

    ¿Sin ballotagge?

    Artemio López, al frente de Equis, es categórico. No sólo prevé una victoria de CFK sino que aventura chances de que la ex mandataria se imponga en primera vuelta. “Como es lógico más allá del núcleo duro de Cambiemos, más precisamente de Mauricio Macri, la muy pobre performance socio económica del gobierno nacional debilita las preferencias más volátiles y repliegan al presidente a su piso electoral que no es el de 2015: ha crecido y hoy se ubica en torno al 30 por ciento de intención de voto, promedio. Muy importante pero con ese nivel de preferencias no se ganan elecciones en el país. En sentido contrario, Cristina Kirchner, la opositora principal y casi excluyente en el margen no-oficialista, expande sus preferencias y hoy merodea el 40 por ciento de intención de voto. Un nivel nada novedoso para un liderazgo cuyo piso nacional se ubicaba ya en el año 2017 en torno al 36 por ciento de voto consolidado. Así las cosas, y dado que el ballotage nacional no es estricto, y con el 40 por ciento de voto más uno y 10 o más puntos de diferencia a la segunda minoría se gana en primera vuelta, tiene chances de un triunfo sin necesidad de llegar al ballotage. Está empujada por la profundidad de la crisis disparada a partir de junio del año 2018. También en la segunda vuelta, los pronósticos le son favorables”, completó Artemio López.

    Estabilidad/inestabilidad

    Facundo Nejamkis es uno de los directores de Opina Argentina. El consultor evalúa que todavía no se rompió la estabilidad electoral, es decir que las cosas no se volcaron hacia un lado o el otro. “El escenario electoral se mueve centralmente alrededor de la sensación de estabilidad/inestabilidad de las variables económicas. El termómetro electoral esta muy fuertemente relacionado con el valor del dólar. 2018 fue malo para el gobierno, excepto sobre los meses de noviembre y diciembre, y la tendencia negativa se sostuvo en los primeros meses de 2019. En cuanto al mes de abril fue especialmente negativo para el oficialismo por los datos relacionados con la inflación y la inestabilidad del dólar. En términos cuantitativos el escenario es favorable a CFK por una leve ventaja. Sin embargo no se observa que se haya modificado el escenario de polarización entre Mauricio Macri y la ex presidenta. Si bien existe un fastidio creciente con la grieta que expresan principalmente las élites, los contendientes principales siguen expresando los dos núcleos de votantes mayoritarios. El escenario electoral se mantiene estable, con una polarización marcada entre la ya definida candidatura de Mauricio Macri y la probable candidatura de CFK. En los primeros meses del año, en ese escenario, existe una leve venta jaque favorece a la ex presidenta”.

    Muchas veces en el país se habla de “guerra de encuestas”. En verdad los números, en bruto, de casi todos los consultores son similares. Lo que varía mucho es la interpretación. A primera vista, están los que piensan que se volcó la tendencia casi en forma definitiva hacia la ex presidenta por la crisis en la que está la economía, el gobierno, el presidente y Cambiemos. En ese terreno ven el efecto bola de nieve, o sea que es una caída que sólo tiene como destino agrandarse. Otros consultores creen que todavía hay demasiado tiempo y espacio por recorrer. Es cierto que Cambiemos y Macri están en caída, pero no está todo dicho.

    Lo más probable es que todos los consultores coincidan en que hace un año el panorama era muy distinto. El diagnóstico de la mayoría era que Macri caminaba a la reelección y Cristina a ser una fuerza opositora respetable, pero con pocas chances. Todo fue cambiando en la segunda mitad de 2018 y ahora se produjo un vuelco asombroso.

    https://www.pagina12.com.ar/191754-el-que-cae-ella-que-sube

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    BURRADAS

    Lun, 13/05/2019 - 18:36

    Por Luis Bruschtein   ***

    Todos los días, los funcionarios le rezan al dios mercado: “Que no haya más liquidez, señor te lo pido”. Y con la crueldad de los dioses antiguos, este dios de los señores les pone el dólar por las nubes.

    El gobierno de Mauricio Macri pasará a la historia. Será estudiado en las carreras de Economía de todo el mundo como uno de los fracasos más resonantes, increíbles y devastadores al conseguir el espectacular record de que el precio del dólar siga en ascenso con tasas de interés que superan los 72 puntos. Primero fue rezar, después echarle la culpa a Cristina Kirchner. Y ahora sintetizaron en diez puntos el programa de gobierno que hundió al país para ofrecerlo como plataforma de un acuerdo de salvación nacional.

    Si lo firman todos, dicen, el mercado se va a tranquilizar. Este dios reclama sacrificios humanos como el viejo Huitzilopóchtli de los aztecas o el Moloch Baal de los cartagineses, pero esta vez es la sangre de los argentinos. Invitaron a todos, menos a los kirchneristas, a los que sólo buscaron atraer cuando tuvieron el primer rechazo por parte de Roberto Lavagna. Después lo rechazó Sergio Massa y quedaron coqueteando Miguel Angel Pichetto y Juan Manuel Urtubey.

    Los diez puntos incluyen desde las reformas laboral y previsional hasta la no revisión de los préstamos impagables tomados por el macrismo con el FMI y otros acreedores. “Si podemos garantizar que estas políticas tengan continuidad –insisten en Cambiemos– ,ayudaremos a llevar tranquilidad a los mercados”.

    Resulta patético el ideologismo suicida de un gobierno que arrastra a todo el país a un holocausto y sigue pensando que las mismas causas que llevaron a ese desastre serán su tabla de salvación. Esta burrada es como el harakiri donde el suicida primero tiene que revolver el puñal en sus entrañas antes de que un amigo lo decapite.

    Las encuestas para abajo, los “70 años de populismo”, por supuesto Cristina Kirchner y ahora este compromiso interpartidario infirmable son cortinas de humo del Gobierno para ocultar su fracaso. Al mismo tiempo habla de unidad nacional para frenar la crisis, pero aumenta las naftas más del 4 por ciento.

    En lo que va del año, el precio de los combustibles subió por encima de la inflación. A los tipos les interesa que el dólar no suba y no bajar en las encuestas, pero les importa un pito el sufrimiento de la gente con una inflación que recorta salarios y jubilaciones todos los días porque el precio de la nafta repercute inmediatamente en el de los alimentos.

    En un cuadro agudo de estrés de la economía y la sociedad causado por las políticas económicas, el Gobierno se enorgullece de no cambiarlas y ha ocultado el saqueo brutal de la economía popular con un fabuloso blindaje mediático que se articula con la guerra jurídica contra los dirigentes de la principal fuerza opositora.

    Pero ese dispositivo llegó a un punto de máximo desgaste. La economía está tocando fondo y se empieza a resquebrajar el sistema de noticias falsas y guerra jurídica.

    Los medios corporativos oficialistas trataron de ocultar detrás del fallido golpe militar en Venezuela, a la potente huelga que se realizó el martes sin respaldo de la CGT, así como la importante movilización que la acompañó en Plaza de Mayo.

    El acatamiento masivo de un paro que no convocó la CGT, sino las dos CTA más la Corriente Federal de Gremios y Camioneros con los grandes gremios de la industria se convirtió en una señal de atención para el Gobierno y para la conducción de la CGT. La convocatoria generó tanta expectativa que arrastró incluso a partes importantes de gremios, como UTA, cuyas conducciones no se habían sumado.

    En forma paralela se producía el fenómeno del Sinceramente. Filas en las librerías, decenas de miles de libros vendidos antes de ser publicados, con colectas para comprarlo entre varios amigos, y finalmente con el PDF que circuló en las redes y que fue bajado miles de veces y hasta aparecieron vendedores ambulantes en colectivos y subtes que vendían a mitad de precio copias bajadas de internet con las hojas unidas con arandelas.

    Para los medios oficialistas, el golpe fracasado que apoyó Macri en Venezuela tenía el respaldo de 25 generales del alto mando, pero solamente había un teniente coronel y dos o tres capitanes, con mínima movilización popular. El rotundo paro del martes acá en la Argentina fue una “merma de la actividad”, según la ministra Patricia Bullrich. Y el fenómeno del libro de Cristina Kirchner fue publicitado como un llamado al odio y la venganza. Hay una realidad que se les escapa por las costuras.

    El libro de Cristina Kirchner es más que los libros de ocasión que publican los candidatos en tiempos electorales. Para un periodista tiene que resultar atractivo, simpatice o no con la ex mandataria. Son relatos de hechos históricos contados coloquialmente en primera persona con mucha fluidez por alguien que presidió el país durante ocho años.

    Hubo un editorial de Joaquín Morales Solá sobre el libro de Cristina Kirchner tan adjetivado que resultaba difícil de leer. Coincidió con otros opinadores del oficialismo: “un llamado a la violencia”, “quiere volver con sentido de revancha”, “es el odio encarnado”, “vuelve para cortar cabezas”. El tono de los comentarios de los opinadores del oficialismo se repitió con esas coincidencias que después del caso del espía D’Alessio ya no se pueden atribuir a la casualidad.

    Cualquiera puede leer el libro y no va a encontrar nada de eso. No hay una palabra que convoque al odio o la revancha. La idea de hacer aparecer el libro como un panfleto odiador es obra de alguna de las cabezas publicitarias que por lo general han escrito el libreto que después bajan estos opinadores.

    Decir que el golpe frustrado en Venezuela tuvo apoyo militar y popular es falso.
    Aunque estén de acuerdo con los golpistas, esa información es falsa. Ignorar el dato del alto acatamiento a una convocatoria gremial que no realizó la CGT, o decir que solamente significó “una merma de la actividad”, es información falsa, aunque no se estuviera de acuerdo con el paro. Y decir que el libro de Cristina Kirchner es un llamado al odio también es un dato falso.

    La persona que se informe solamente en esa mirada tendrá una percepción distorsionada de la realidad. Toda esa información es tan tendenciosa y manipulada que ya será difícil volver a la vieja configuración de la práctica periodística donde la manipulación no llegaba a este extremo.

    Manipular la información hasta un punto tan extremo es un rasgo de debilidad. Y la eficacia de esa manipulación se resiente, al punto que la reacción destemplada de los opinadores del oficialismo se convierte en publicidad positiva y hace que muchos otros compren el libro de la ex presidenta.

    Esa reacción exagerada es secundaria en el cuadro de situación, pero se convierte en un síntoma de la falta de respuesta del oficialismo
    . Lo mismo sucede con el apagón del jueves en la Plaza Lavalle para obstaculizar la concentración frente a Tribunales en apoyo al juez Alejo Ramos Padilla. No es importante, pero se convierte en un síntoma.

    Sin respuesta para la crisis, con defensas mediáticas en baja, al Gobierno se le suma el desinfle de su guerra judicial por la causa que sigue el juez Ramos Padilla en Dolores. Las pruebas de la forma en que los servicios de inteligencia diseñaron las denuncias mentirosas contra dirigentes del kirchnerismo que formularon las diputadas Elisa Carrió y Paula Olivetto son contundentes.

    Pero el golpe más fuerte para el Gobierno es que las pruebas destrozan a su fiscal estrella, Carlos Stornelli.
    Seguramente deberá ser apartado. Sin él, el frente judicial del oficialismo, que es su herramienta principal, quedará debilitado en plena campaña.

    https://www.pagina12.com.ar/191536-burradas

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    FORD FALCON, EL AUTO DE LA DICTADURA MILITAR

    Lun, 13/05/2019 - 18:28

    Por Ricardo Palmadessa   ***

    El vehículo oficial de la dictadura es una de las muestras de la estrecha relación entre el gobierno de facto con el gran empresariado nacional y multinacional que operaba en el país.


    “Era un sábado a la noche, tenía plata y hacía calor, me dije -viejo aprovechá sos joven- y me fui al cine a ver una de terror, salí a la calle, paré un taxi, y me fui por ahí»

    La imagen apareció en el buscador al poner «Ford Falcon Policía Federal». Enseguida me llamó la atención, entre muchas otras de Ford Falcon, esta foto blanco y negro del patrullero con la inscripción «Comisaría 49». Tal vez porque es la de mi barrio, ahí en la calle Machaín casi Congreso, esa larga cuadra que esquivé desde el golpe del 76, año en el que empecé a perder la inocencia del niño que veía al policía como el vigilante bueno de la esquina.

    La foto, encuadrada con poco cuidado, muestra a los sonrientes ocupantes del patrullero, que miran a cámara con sus uniformes, con gorras y bigotes reglamentarios y empuñando sus itacas en posición de descanso. Se los ve felices. ¿De qué se reían? Quizás sólo respondieron al pedido del fotógrafo «a ver, sonrían, milicos» si, como suponemos al ver el lugar vacío del conductor, éste fue el autor de la selfie policial.

    “Bajé en Sarmiento y Esmeralda, compré un paquete de pastillas Renomé,
    en eso siento que un señor me llama, al darme vuelta me di cuenta que eran seis, muy bien peinados, muy bien vestidos y con un Ford verde”.

    Los Falcon verdes empezaron a aparecer en esa época y recorrían las calles de Buenos Aires, aunque también los había grises y celestes metalizados, según la fuerza a la que pertenecían. Se decía que los podíamos reconocer por el número de patente: una «C» (de Capital) seguida de «111», encabezaba las chapas de todos los móviles, aunque bastaba ver el aspecto de sus ocupantes para darse cuenta de su ocupación, todos con anteojos de sol, aún de noche.

    La represión se movilizaba con la marca del óvalo azul. A cambio, las fuerzas de seguridad de la dictadura instalaban un campo de concentración en la planta de Pacheco, para organizar la persecución, detención y desaparición de los delegados y activistas de la fábrica. Un servicio de represión a domicilio.

    En diciembre pasado se condenó, finalmente, a dos ex directivos de la fábrica junto a un jefe militar, por los delitos de lesa humanidad cometidos contra 24 trabajadores de Ford. Es la primera vez que se lleva a juicio a civiles acusados de complicidad con el régimen militar. Durante el proceso judicial se probó la actuación en conjunto entre el jefe de manufactura de la planta, Pedro Müller, su jefe de seguridad, Héctor Sibila y el comandante militar de la zona Santiago Omar Riveros, quienes fueron condenados a diez, doce y quince años de prisión respectivamente.

    “Pensé que se trataba de cieguitos…anteojos n
    egros usaban los seis, al llegar me dijeron -Buenas noches, dónde trabaja, dónde vive, usted quién es- acto seguido, me invitaron a subir, al Ford”.

    Los patrulleros Ford y los Falcon verdes, imponían a fuerza de motores rugientes y chirrido de gomas, el terror en las calles de la ciudad, del Gran Buenos Aires y de las ciudades del resto del país. Tal vez una de las más claras utilizaciones de una marca como herramienta de sometimiento. El modelo de auto más popular del país, el más confiable y seguro, era usado como arma en contra del pueblo trabajador, para imponer un feroz plan de ajuste y disciplinamiento social mediante el terror represivo.

    “Llegamos a un edificio, y comportándose con toda corrección, me sometieron a un breve interrogatorio, que duró casi cuatro horas y fracción. -Se hizo muy tarde- dijeron -no hay colectivos, quedesé, por favor”

    Fueron casi siete años de la más sangrienta dictadura, que se cobró 30 mil vidas de militantes, activistas, intelectuales y artistas, y el exilio de otras decenas de miles de argentinos. Además significó la estafa en miles de millones de dólares a través de la estatización de la deuda de empresas privadas y la concentración de la economía en manos de esas mismas empresas, que como Socma, Techint o las multinacionales Ford y Coca Cola, entre muchas otras, fueron instigadoras y principales beneficiarias de la represión del régimen de Videla, Massera y Agosti.

    El alzamiento obrero venía en desarrollo desde el gobierno de Isabel y López Rega. El “Rodrigazo”, la gran movilización obrera de junio de 1975, con la primera huelga general contra un gobierno peronista, se llevó puestos al “Brujo” y al ministro Rodrigo, pero la CGT impidió que fuera también contra el gobierno corrupto y fascista de la viuda de Perón, quien meses más tarde, debilitada, no opuso resistencia al golpe de la junta militar, que en marzo de 1976 llegó con sus botas, sus balas y su terror a bordo de los Falcon para disciplinar al movimiento obrero.

    La gran movilización obrera, antiburocrática y coordinada del cordón industrial del Gran Buenos Aires, no llegó a desarrollarse por la falta de una dirección que condujera ese impulso hacia una salida a favor de los trabajadores y el pueblo. En esa oportunidad, como tantas otras, ganaron los empresarios.

    La próxima vez, se les va a borrar la sonrisa a los policías del Falcon.


    “A los tres días de vivir con ellos, de muy buen modo me dijeron: -vayasé- me devolvieron mis cordones y mi cinto, los tenían ellos no les pregunté por qué, cuando salía, me prometieron, me aseguraron, lo repitieron: -Nos volveremos a ver
    -”
    Pensé que se trataba de cieguitos, letra y música, Pipo Cipolatti-Los Twist (1983)

    http://www.laizquierdadiario.com/Ford-Falcon-el-auto-de-la-dictadura-militar?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=Newsletter

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    ¿QUÉ ES SER PERIODISTA?

    Lun, 13/05/2019 - 18:20

     

    por Mariano Pagnucco   ***

    En 1944, con el impulso de Perón, se sancionó el decreto-ley 7.618 que sentó las bases para el reconocimiento legal de los trabajadores y las trabajadoras de prensa en la Argentina. Un largo camino histórico que nos interpela en el presente y abre preguntas de cara al futuro.

    «La profesión de periodista en nuestro país es una vocación a la miseria«.

    Puesta así, en estilo directo, la frase es una invitación a un largo debate en torno al oficio periodístico. Pero con las debidas comillas, la frase remite a las sesiones del 14 de julio de 1926 en la Cámara de Diputados. El legislador radical Víctor Juan Guillot, también periodista, buscaba impulsar la sanción de un Estatuto Profesional para la actividad en un tiempo en que los diarios habían abandonado su primitivo rol de difusores de ideas para convertirse en prósperas empresas.

    En su argumentación, Guillot echaba luz sobre la situación de sus colegas en el naciente siglo XX: «Nadie que conozca las condiciones de trabajo de los periodistas argentinos, el término medio de los sueldos que se les paga, su incierta situación dentro de las empresas que utilizan su actividad intelectual, las perspectivas que para su bienestar ofrece su carrera, podrá considerar innecesaria o superflua una legislación que les fije una remuneración decorosa, les garantice una relativa estabilidad en el empleo y los ampare ante las arbitrariedades y las injusticias que esterilizan tantos esfuerzos y terminan tantas carreras iniciadas con entusiasmo y abandonadas luego con desencante y amargura. La profesión de periodista en nuestro país es una vocación a la miseria«.

    La iniciativa quedó cajoneada por varios años, entre la presión de las patronales periodísticas y los vaivenes de la política nacional (cuyos límites y zonas de confluencia son todavía difusos). Guillot se había suicidado cuatro años antes por un escándalo de corrupción que lo involucraba cuando el 25 de marzo de 1944, por impulso del secretario de Trabajo y Previsión, el coronel Juan Domingo Perón, se firmó el decreto-ley 7.618 que le daba existencia pública al Estatuto del Periodista Profesional (EPP).

    A 75 años de aquel episodio -y aun con las modificaciones puntuales que sufrió el Estatuto hasta convertirse en la Ley 12.908 votada por el Congreso de la Nación en 1946-, ese cuerpo legal de 85 artículos es la herramienta fundamental de protección laboral para quienes ejercen el periodismo en la Argentina. Tres cuartos de siglo después, con transformaciones sociales, económicas y tecnológicas de largo alcance, el Estatuto ofrece también un espejo donde mirar(nos) para detectar avances, retrocesos y estancamientos en un oficio tan necesario como discutido.

    El Estatuto del Periodista Profesional fue ratificado en el Congreso en 1946

    Somos periodistas pero… ¿qué somos?

    A semejanza de la historia nacional, los cimientos del periodismo argentino estuvieron marcados por ciertas grietas que perduran en el tiempo. La más trascendental alude a la condición misma de los periodistas: ¿seres librepensadores que vuelcan sus ideas para intervenir en la esfera pública u obreros del pensamiento que ponen su fuerza de trabajo al servicio de patrones que lucran con el resultado de su labor?

    Mariano Suárez, abogado y periodista, escribe en la introducción a la edición comentada del Estatuto (CTP Ediciones, 2016): «El Estatuto del Periodista trabaja en lenguaje jurídico sobre una tradición polemista que arrastraba el periodismo desde más de un siglo antes. En 1863, José Hernández escribió un texto incendiario, ‘Vida del Chacho. Rasgos biográficos del general D. Ángel V. Peñaloza’, en forma de artículos en el diario El Argentino de Paraná. El panfleto condena la historiografía oficial del momento y se presenta -sin decirlo ni disimularlo- como la contracara del ‘Facundo’ de Domingo Faustino Sarmiento (que también fue un acto de periodismo). Hernández traza -con la mira condenatoria en Sarmiento- una demarcación entre el periodismo de los ideales y el periodismo asalariado”.

    Los primeros intentos de agrupamiento profesional fueron anteriores a 1890, pero la creación del porteño Círculo de Cronistas, en 1891, es el antecedente más serio de un espacio colectivo. Esa experiencia inicial, que cinco años más tarde se transformó en el Círculo de la Prensa, tenía un carácter mutualista: su objetivo principal era ofrecer servicios médicos, subsidios por fallecimiento y pensiones a los colegas enfermos. Allí participaban simultáneamente los cronistas de a pie y los directivos de los diarios, como la familia Mitre de La Nación.

    Veinte años después se produjo un episodio que desnudó la incapacidad del gremio para dar una pelea sindical y también sentó las bases para los pasos organizativos futuros. A pesar de que los diarios tenían una alta circulación en el país y la orientación de las empresas periodísticas era crecientemente comercial, las patronales se escudaban en la libertad de expresión para quitarle el rótulo mercantilista a su actividad, negándoles derechos laborales a sus periodistas.

    En un 1919 que comenzó con la agitación del movimiento obrero por la brutal represión del Gobierno de Hipólito Yrigoyen en la llamada Semana Trágica (con un saldo de por lo menos 700 muertos), un puñado de periodistas reunidos en la sede de la ya consolidada Federación Gráfica Bonaerense dieron nacimiento al Sindicato de Periodistas y Afines.

    El grupo de iniciados estaba compuesto, entre otros, por los redactores de La Prensa José Gabriel López y Octavio Palazzolo, quien años después recordaría el contexto de esa gesta de corta duración: “Por un lado estaban los que hinchados de una enorme vanidad seguían alimentando la leyenda del periodista (…) quijotesco, heroico, que sólo vivía para difundir ideas; por otra parte estábamos los que habíamos superado ese magnífico pretexto, destinado a pagar sueldos de hambre, a enriquecer a las empresas o a solventar los lujos de algún director-propietario”.

    Tanto La Prensa como La Nación, los medios impresos más influyentes de la época, recibieron la noticia como una ofensa a su pretendida tarea de difundir ideas sin contaminación ideológica. La respuesta empresarial fue despedir a los integrantes de sus redacciones que se sumaran al sindicato. Los periodistas unieron fuerzas con los gráficos, que por entonces negociaban un pliego de mejoras laborales en La Prensa, y exigieron a los dueños la reincorporación de los despedidos. La patronal fue muy clara: estaba dispuesta a negociar con el personal de los talleres, pero a los periodistas los podía reemplazar “por ordenanzas de la casa”.

    El conflicto avanzó y, por primera vez en su historia, La Prensa tuvo paradas las rotativas por una semana. Mediante la colaboración de “rompehuelgas” en los talleres y de presiones al resto de la redacción, las autoridades del diario impusieron su voluntad. Los flamantes dirigentes sindicales debieron declinar su lucha y el saldo de despidos fue mucho mayor.

    Había fracasado el intento de organización, ya que el sindicato se disolvió por la dispersión de los miembros que no querían perder su trabajo, pero aquel episodio sembró una semilla en la conciencia gremial.

    La grieta originaria en el gremio: ¿somos intelectuales liberales o trabajadores asalariados?

    El renacimiento cordobés
    Mientras se expandía la venta de diarios en todo el territorio nacional y las empresas periodísticas crecían, los trabajadores de las redacciones seguían desprotegidos. En 1926 se produjo la exposición del diputado Guillot argumentando a favor de los derechos negados. Promediando la década del ‘30, dos fallos judiciales beneficiaron a los periodistas Manuel Sofovich (Noticias Gráficas) y Oscar di Leo (La Prensa), que habían sido despedidos sin ninguna indemnización.

    El investigador James Cane se refiere a una de las sentencias en “Prensa y peronismo. Discursos, prácticas, empresas, 1943–1958” (Prohistoria Ediciones, 2007): “Para el juez (Eduardo Broquén), La Prensa era ‘un establecimiento eminentemente mercantil’ y los periodistas, por lo tanto, debían legalmente considerarse como trabajadores cuyos derechos estaban protegidos por el Código de Comercio”.

    Ese caldo de cultivo desembocó en la realización del primer Congreso Nacional de Periodistas convocado por el Círculo de Prensa de Córdoba para 1938. El encuentro federal, que se desarrolló entre el 25 y el 27 de mayo en la capital cordobesa, contó con la participación de 31 delegados congresales. Las cinco propuestas básicas de discusión eran: el establecimiento de una federación nacional de periodistas, la aprobación de un estatuto que regulara las condiciones de trabajo dentro de la profesión, la sanción de una ley que estableciera un seguro de vida, la creación de un registro nacional de periodistas y la fijación de una escala salarial.

    El Congreso alumbró diversos nacimientos. Por un lado, se creó la Federación Argentina de Periodistas (FAP) con la presidencia inicial de Palazzolo. Cane rescata en su artículo los argumentos del delegado cordobés Ernesto Barabraham, autor de los lineamientos del futuro estatuto: “Además de reconocer que los periodistas eran trabajadores de empresas comerciales, el borrador del estatuto también introducía una modificación importantísima en una idea clave para la concepción decimonónica de los derechos de prensa, que a su vez servía de base para la jurisprudencia federal. Esto es, que el Estado necesariamente encarnaba la amenaza principal para el buen funcionamiento de los medios impresos de difusión. Dada la complejidad de la división de trabajo en la prensa moderna –insistía el delegado– las relaciones entre periodistas individuales y propietarios habían dejado de ser puramente privadas para convertirse en una cuestión pública. En las disputas cada vez más notorias entre periodistas individuales y propietarios de grandes diarios, sólo el Estado tenía la capacidad de ejercer una mediación y defender a los primeros -que eran, al fin de cuentas, los que producían el contenido público de los diarios”.

    Daniel Parcero, periodista especializado en sindicalismo, apunta en “Los trabajadores de prensa. Ladrilleros del periodismo” (Corregidor, 2010) que en aquel encuentro hubo “18 resoluciones y declaraciones aprobadas”, entre ellas: instituir en todo el país el 7 de junio como el Día del Periodista en homenaje a La Gazeta de Buenos Aires, primer diario argentino creado por Mariano Moreno “que inauguró la libertad de prensa en América meridional”; procurar el establecimiento de la caja de jubilaciones, elaborar un proyecto de convenio colectivo de trabajo para ser discutido en el Parlamento, crear la casa de descanso para el periodista e impulsar la creación de escuelas de periodismo.

    El quiebre que produjo el Congreso al interior de las redacciones quedó expresado, por ejemplo, en el distanciamiento de entidades como el Círculo de la Prensa porteño. Un espacio dominado por la visión de los dueños de los diarios, que no simpatizaban con la tendencia obrerista que ganó fuerza en Córdoba.

    Un año después, el 29 de marzo de 1939, nacería la Asociación de Periodistas de Buenos Aires (APBA), el primer hito en materia de organización sindical a nivel local (su fusión con el Sindicato de Prensa porteño sirvió para crear, en 1986, la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires). Santiago Senén González, presidente de la APBA, celebraba entonces que “pudo estructurarse con carácter definitivo una institución auténticamente laboral” y “manejada con cabal conciencia de clase”.

    El borrador nació en el primer Congreso Nacional de Periodistas de 1938, en Córdoba

    Los muchachos periodistas

    La década del ‘40 trajo un nuevo panorama en el contexto nacional, ya que desde la facción militar conocida como Grupo de Oficiales Unidos (GOU) crecía el consenso sobre la necesidad de darle a la política argentina un vuelco nacionalista y quitarles privilegios a las élites económicas que hasta el momento venían condicionando el rumbo del país en función de sus propios intereses.

    En el GOU revistaba el coronel Perón, que tras el golpe de Estado de junio de 1943 -que puso fin al gobierno de Ramón Castillo y también al período de la Década Infame– pasó a ocuparse del Departamento Nacional de Trabajo. Desde ese despacho, Perón buscó jerarquizar su rol y tender puentes con el sindicalismo. En paralelo, la preocupación del gremio periodístico era la inminente caída en desgracia del proyecto de ley para conseguir una caja de jubilaciones propia, en un contexto de fuerte embestida patronal.

    El dirigente sindical Palazzolo, acreditado en Casa Rosada para El Mundo, tuvo oportunidad de plantearle a Perón la desprotección legal que sufrían. El funcionario le respondió que lo volviera a ver unos días después, ya con su área convertida en Secretaría de Trabajo y Previsión de la Nación, y que le trajera una propuesta para la sanción de un estatuto profesional.

    Con algo de desconfianza hacia la buena voluntad de Perón, Palazzolo y otros dirigentes le acercaron el borrador que habían redactado cinco años atrás en Córdoba. “Me parece bueno, vamos a darle manija”, dijo Perón en aquella jornada de diciembre del ‘43. El último día de ese año, el presidente de facto Pedro Ramírez firmó el decreto 18.407 que ordenaba medidas de censura sistemática y permanente a la prensa.

    En marzo de 1944 tomó el poder otro militar, Edelmiro Farrell. Fue quien le puso la firma, el 25 de marzo, al decreto-ley 7.618 que consagraba el Estatuto del Periodista Profesional y cristalizaba una lucha colectiva de largo aliento.
    A su vez, el decreto 14.535 del 3 de junio hizo posible la creación de la caja de jubilaciones para los periodistas.

    ¿Cómo es posible que el régimen militar, que veía en la prensa burguesa
    (ensimismada con la oligarquía nacional) a un enemigo de sus intereses políticos, apoyara los reclamos sindicales de sus trabajadores? Cane esboza una hipótesis: “Más que un simple intento por ‘cooptar’ a este sector por medio de aumentos salariales, el Estatuto dio fuerza de ley a la concepción de los periodistas como trabajadores, a la de los propietarios de diarios como jefes de empresas comerciales y a la visión del rol benévolo del Estado en las salas de redacción”.

    La sanción del EPP (ratificado por ley en 1946) fue una de las primeras medidas adoptadas por Perón desde la Secretaría de Trabajo y Previsión. Cane señala al respecto: “Los periodistas ocupaban una posición clave en la producción y circulación de dos ‘mercancías’ fundamentales para la elaboración de cualquier proyecto político: información e ideología. Así, donde el régimen militar torpemente intentaba pacificar a la prensa a través de una censura férrea y no lograba mucho más que unificar a lectores, periodistas y propietarios en contra de la medida, el reemplazo del decreto 18.407 por el Estatuto del Periodista significaba un cambio fundamental en la relación entre las autoridades y los medios de comunicación”.

    En el fondo, la intención de Perón era “usar las divisiones de clase dentro de las redacciones no sólo para fracturar internamente a cada diario opositor, sino también para ganar la simpatía activa de los productores directos de buena parte de la información y la ideología que vastos sectores del público argentino consumían en forma cotidiana”.

    Con esa batalla ganada, en la Argentina comenzaba un nuevo ciclo histórico, y también una nueva era para el periodismo profesional.

    Perón vio en la sanción del Estatuto una oportunidad para tener de su lado a los productores de «ideología»

    En busca de nuevos horizontes
    «Es una ley de una extraordinaria vigencia«, opina Mariano Suárez, que además de conocer el Estatuto por su doble condición de periodista y abogado es un activo militante en el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa) creado en 2015. Desde su mirada, el EPP es una herramienta legal que no ha envejecido: «Un acierto que tiene el Estatuto es que está escrito como una norma jurídica dinámica que permite incorporar los cambios tecnológicos y los cambios en las condiciones de trabajo sin necesidad de modificar la ley. Con un texto muy cercano al original, el Estatuto atravesó la llegada de la televisión, la irrupción de internet y la situación actual del periodismo sin necesidad de una reforma legislativa. Todos los días se utiliza para resolver litigios individuales y colectivos de trabajadores de prensa públicos y privados y sigue siendo una herramienta útil«.

    Sobre el contexto actual de pérdida de fuentes de trabajo en el gremio, Suárez señala que el Estatuto abarca hoy a no más de 10.000 personas. «El riesgo es que ni siquiera haga falta derogarlo, que se convierta en una ley aplicada a un universo tan acotado y reducido que directamente pierda fuerza y relevancia social«, opina.

    Aunque el consumo de información ha evolucionado notablemente por los cambios sociales y tecnológicos, algunas cuestiones relativas al oficio siguen vigentes desde hace un siglo. Claudia Acuña, con una vasta trayectoria en medios comerciales y convertida desde hace dos décadas en una referente de la autogestión desde la experiencia de la cooperativa lavaca, señala la grieta del origen: «Increíblemente, muchos no querían reconocerse como trabajadores y preferían definirse como intelectuales y no tener plata. Ahí se esconden todos los problemas que tienen que ver con nuestra profesión, vinculados a la identidad: si es más importante el ego y la figuración social o los derechos«.

    Acuña profundiza esa línea de pensamiento: «En el presente se actualiza la pregunta inicial: ¿qué somos? Creo que definiendo nuestra identidad podemos definir también los horizontes de las batallas que se vienen. Yo me reconozco como una trabajadora de prensa y en ese sentido estamos quedándonos sin fuentes de trabajo, con medios que están en manos de empresas fantasmas o de empresarios de medios que están en prisión. Es un momento de gran desquicio donde tenemos que mantener en alto las banderas de la ética, sobre todo cuando se está demostrando cómo se ha naturalizado que la prensa tenga como fuentes de información a los servicios de inteligencia. Es decir, que periodistas profesionales confunden información con operaciones«.

    Ezequiel Fernández Moores, que acaba de lanzar el libro «Juego, luego existo» (Sudamericana) a modo de celebración de sus cuarenta años como periodista profesional, rescata del EPP que sirvió «para reconocernos ante todo como trabajadores, con todo lo que eso significó«. Con respecto al panorama en las redacciones: «Nunca viví en tiempo democrático una crisis como la actual, con desocupación récord y precarización salarial, pero también con el contraste entre periodistas estrellas que son noticia en sí mismos, que pretenden hacer creer que somos algo así como imprescindibles para la democracia, que difunden sus premios como emblemas de libertad, con una legión de colegas maltratados laboral y profesionalmente«.

    Ahí es donde reaparece la grieta originaria en cuanto a la percepción que los trabajadores y las trabajadoras de prensa tienen sobre su rol. Dice Suárez: «El periodismo siempre fue una profesión atravesada por el individualismo y la vanidad. Después de casi 150 años de periodismo en la Argentina, nunca pudimos consolidar una organización colectiva de periodistas o de trabajadores de prensa. Si uno mira la composición de las comisiones internas de las empresas tradicionales o la comisión directiva del sindicato encuentra pocos periodistas con un alto grado de exposición«.

    A 75 años de la sanción del Estatuto del Periodista Profesional, con todos los vaivenes que han atravesado la historia del periodismo y del país, el futuro llama a nuestra puerta. ¿Qué nos espera? Acuña ensaya una hipótesis: «Desde los medios comunitarios, autogestivos, cooperativos y sociales tenemos un gran rol de poder reestablecer un rumbo, un horizonte al oficio y a la tarea de comunicar. Nos toca construir las respuestas, las preguntas las tenemos todos. Quienes estamos en los medios de estas características es porque ya comenzamos a preguntarnos y a practicar esas respuestas. En cada uno de nuestros medios, con nuestros fracasos y nuestros aciertos, estamos construyendo las respuestas del futuro de la comunicación. Es un momento histórico muy importante donde todos tenemos que jugar un rol».

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    LA FALLIDA ESTRATEGIA DE EE.UU EN VENEZUELA

    Lun, 13/05/2019 - 18:09


    Por Marco Teruggi   ***

    La Fuerza Armada Nacional Bolivariana no se quebró y Juan Guaidó no logró manejar los hilos del poder. Tampoco funcionó la amenaza de una intervención.


    Ante los problemas de falta de luz y agua, la mayoría buscó volver a la normalidad en paz.
    ________________________________
    Imagen: AFP


    El asalto debía ser corto, el gobierno de Maduro no estaba en condiciones de resistir
    . Sobre esa certeza Estados Unidos (EE.UU.) desencadenó una estrategia para derrocarlo: construyó a Juan Guaidó como presidente 2.0, lo dotó de una ficción de gobierno, un reconocimiento internacional, una narrativa articulada entre medios de comunicación, un aceleramiento de sanciones económicas en diferentes niveles. A partir de la superposición de las variables debían darse los diferentes resultados, hasta llegar a la negociación forzada o la salida.

    El curso de los acontecimientos no fue como aparecía en el papel.
    El primero y principal fue el quiebre de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), un elemento medular que debía suceder y no lograron. Para eso fueron descargadas una serie de tácticas, desde la conspiración interna con apoyo de dólares, visas, y garantías, hasta la estrategia de la amenaza latente de posible intervención por parte de EE.UU. Una combinación de bluff, es decir de pistola descargada apuntada de frente, con fechas de condensación para intentar el quiebre, como lo fue el 23 de febrero.

    El segundo acontecimiento que debía darse, de menor capacidad de definición en el objetivo, era el apoyo masivo de Guaidó en las calles. Su discurso afirma que el 90% de la población lo apoya. Las imágenes de su capacidad de movilización muestran que el primer impulso del 23 de enero –día de su autonombramiento reconocido por un twitt de Donald Trump– perdió fuerza. Una de las razones principales está en la crisis de expectativas producto de que la promesa de desenlace inmediato no se dio. Otra es que se trató de una construcción artificial, mediática, diplomática, que no logró convocar más allá de la histórica base social de la derecha, marcada por el corte de clase, geográfico, de condiciones materiales de vida, de idiosincrasia, e imaginarios. La oposición se parece demasiado a sí misma.

    El tercer punto fue el intento de volcar a los sectores populares a las calles, para lo cual los apagones y su consecuente faltante de agua eran el escenario provocado más favorable. El resultado tampoco fue el esperado: la imagen extendida fue la de una mayoría en busca de resolver los problemas, de forma individual, colectiva, articulada al gobierno. Las protestas, impulsadas en su casi totalidad por la derecha, fueron pequeñas y sin capacidad de irradiación.

    Cada una de esas variables tiene puntos de retroalimentación. La crisis de expectativas se debe, por ejemplo, a la constatación de que la Fanb no se ha quebrado, que Guaidó habla de una inmediatez que no sucede, y de la conclusión que al no darse ninguno de los tres resultados, entonces solo queda pedir por la intervención internacional encabezada por Estados Unidos. Esa misma narrativa intervencionista aleja a su vez a quienes podrían ver en la propuesta de Guaidó una alternativa a la situación actual, política y económica. Convocar a las mayorías para lograr una acción de fuerza internacional se topa con evidentes barreras.

    El derrocamiento de Maduro no parece posible en la relación de fuerzas nacionales. Ha demostrado que el asalto no será corto, y que el chavismo, que es más que un gobierno, está en condiciones de resistir. De ser un asunto nacional, Guaidó perdería fuerza hasta entrar en la lista de dirigentes de la oposición marcados por el peso de la derrota. El problema es que este nuevo intento de golpe de Estado se armó sobre un punto de no retorno: una construcción de EE.UU. de una fachada de gobierno paralelo, reconocido luego por la Unión Europea, Gran Bretaña, Israel, Canadá, gobiernos de derecha de América Latina. ¿Qué hacer con Guaidó si el plan no da resultados producto del error de cálculo inicial?

    La pregunta es por EEUU, su actual administración en la combinación Donald Trump-neoconservadores, y lo que se denomina el Estado profundo, es decir las estructuras de poder real, invisibles, que constituyen y garantizan el desarrollo estratégico de EE.UU. en la disputa geopolítica. Una derrota en Venezuela sería atribuida a la administración, en un período pre electoral, y sería doble: la permanencia de Maduro, es decir la incapacidad de alinear el punto clave del continente latinoamericano, como su implicancia en el cuadro internacional.

    Esto último ha tomado particular fuerza en los últimos días, en voz y tuits de diferentes voceros norteamericanos, como Elliot Abrams, encargado especial para Venezuela, Mike Pompeo, secretario de Estado, John Bolton, consejero de seguridad nacional, y Craig Faller, jefe del Comando Sur. Sus diferentes declaraciones han conformado una narrativa que sitúa a Venezuela como base de operaciones de Rusia, Irán, Cuba y China, y al gobierno de Maduro como subordinado a cada uno de esos gobiernos y sus respectivos servicios de inteligencia, militares, en particular de los tres primeros.

    Sobre esa construcción de escenario EE.UU. ha anunciado los próximos pasos.
    Pompeo irá a Chile, Paraguay, Perú y Colombia, Abrams a España y Portugal, y han convocado a la tercera reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para abordar la cuestión Venezuela. Todavía no han anunciado los objetivos para cada uno de los movimientos, aunque es posible prever que existirá una dimensión privada y una pública de los acuerdos. Sobre la segunda podría ser avanzar en lo que parece un objetivo de EE.UU.: declarar al gobierno de Venezuela como organización transnacional del crimen, y calificar a los “colectivos” –una forma de organización popular del chavismo– como grupos terroristas, que, afirmó Bolton, “socavan la Constitución y la integridad territorial de Venezuela”. De cada elemento se desprenden nuevas posibles acciones.

    Ese aumento de presiones, bloqueos, aislamientos, no plantea aún, más allá del repetido “todas las opciones están sobre la mesa”, la posibilidad de la intervención militar. El mismo Abrams volvió a alejar esa hipótesis el pasado jueves. ¿Cómo piensan entonces escalar para lograr el desenlace con la combinación de estas acciones? EE.UU. necesita definir vías, capacidades de operaciones en el territorio, acuerdos internos y diplomáticas. Sobre esto último la posición de la Unión Europea, en voz de Federica Mogherini, mantiene que se debe “preparar el terreno para que se celebren elecciones presidenciales libres y transparentes lo más pronto posible”.

    ¿Estaría dispuesto EE.UU. a un desenlace negociado con posible permanencia de Maduro?
    Por el momento no lo parecen, así como tampoco a una derrota en Venezuela, que sería, como ya lo han explicitado, geopolítica. Mañana será la reunión del Consejo de Seguridad convocada para abordar este punto. La derecha por su parte llamó a movilizaciones. El cuadro sigue en movimiento.

    https://www.pagina12.com.ar/186316-la-fallida-estrategia-de-ee-uu-en-venezuela

     

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    NOS MUEVE EL HAMBRE

    Dom, 12/05/2019 - 20:44

    Por Marina Mariasch   ***

    Ni el amor ni el odio esta vez. Nos mueve el hambre. Un tuitero macrista sintetizó la imagen de la militancia en la cara de una mujer gastada y a la que le faltaban varios dientes. Esa mujer estaba ahí, bajo la lluvia. Alguien empujó y dijo que venía desde Ushuaia. La tormenta que acompaña al gobierno de Macri hace meses no mermó pero no amedrentó a nadie la tarde del 9.

    Imagen: Joaquín Salguero

    Se creyó que el libro de Cristina, escritora novel dijo Juan Boido, vendería unos 30 mil. El número resonó en la primera fila donde estaban las Abuelas y Alberto Fernández, paladín de la idea. El libro va por los 300 mil ejemplares: reafirma el cruce de cultura masiva y política. Dicen que la salida de Sinceramente le bajó los puntos en las encuestas, pero que reactivó la industria del libro su presencia en la escena. Desde el imprentero hasta las librerías, el libro de la expresidenta movió un poquito la industria local. Y de eso habló, de reactivar la industria y la producción nacional. De la necesidad de un contrato social ciudadano que comprometa a todxs más allá de a lxs propixs. Puso de ejemplo el crecimiento económico de los últimos años en los Estados Unidos, donde hay una administración (que no nombró) en las antípodas ideológicas -o al menos muy lejos- de su proyecto. Dijo que no cree en la sociedad perfecta, mejor sin héroes ni mártires ni villanos. La mujer sin dientes que la fue a ver bajo la lluvia puede ser la que más tarde en un canal de TV contó que salió de la calle gracias a un plan y que su hija estudia para trabajadora social, como puede ser esa otra: la que se levanta todos los días a las 5 de madrugada y se pregunta por qué ella tiene que agarrar la pala mientras otras cobran igual sin hacer nada. Hay que escuchar a esa mujer también, dijo CFK. Hay una mirada más allá del espacio propio acá que le pone dulce de leche a la grieta, la llena de producción nacional y la transforma en puente, provisorio quizás, para lograr los objetivos colectivos que necesita la Argentina hoy, en línea con lo que vienen afirmando varios en la oposición. En su evidente romance con las palabras, Cristina encontró las justas una vez más, y así lo dijo sin ostentar la cita a Flaubert, al hablar de la escritura del libro. Dijo que la obra ya no le pertenece, es de lxs lectores, y eso la convierte en una lectora tanto literal como literaria, que no pierde de vista que pone a las necesidades (literales no literarias) por sobre su persona y hasta por sobre su candidatura. Fue una Cristina más cercana a la reinvención de Alberto Fernández -crítica, reflexiva- que a la que parece destacar en el libro, más víctima y perseguida. Pidió que no chiflen al Presidente. Tiró una soga de diálogo con los empresarios. Ella armó el equipo, con la gente que la quiere pero proyectándose también hacia quienes no la quieren y están desorentadxs. Habló sin alambiques, ni dogmatismo, sin tirar nombres propios ni plagar todo de referencias personales. No es sólo amor. Es hambre. Es la respuesta a una desesperanza que creció entre propios y ajenos. Tal vez, el libro esté dirigido a más a propixs y el discurso fue más allá y traspasó ese vallado. Cristina apeló a la producción de una razón dialógica. Que el pueblo la ame es otra cosa.

    Marina Mariasch
    es escritora.

    https://www.pagina12.com.ar/192933-nos-mueve-el-hambre

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    MA-CR-SIS, HIPOCRESÍA, DECÁLOGO Y FMI

    Dom, 12/05/2019 - 20:39


    Por Miguel Julio Rodríguez Villafañe   ***

    Vivimos momentos de incertidumbre, propia de un pueblo que siente que el Presidente Mauricio Macri está perdido, miente y con hipocresía, realiza razonamientos inaceptables, sin autocrítica. Ha dicho que “Veníamos bien, pero pasaron cosas”, pero que no hay que preocuparse porque “Tenemos el mejor equipo de los últimos 50 años”, pero los resultados de ninguna manera dan esperanza.

    Más ha sostenido que en el viaje emprendido se había puesto “metas demasiado optimistas”. Así, prometió, que en el camino iba eliminar la pobreza o sea “pobreza cero”, pero los pobres se han duplicado. A su vez, manifiesta que, “su administración comenzó a abordar cuestiones estructurales de la pobreza”.

    Y agregó, “me angustia que los chicos no tengan para comer» pero, “Igualmente, ese chico, por suerte en algunos casos con 5 mil cuadras construidas, puede salir al colegio porque ahora tiene pavimento. Antes había calles de barro y no podía salir cuando llovía lo que evita que los niños aunque tengan hambre no se les ensucie la zapatillas con barro”. O sea, según el presidente, el niño se puede morir de hambre, pero con las zapatillas limpias. Una hipocresía cruel.    

    Eso sí, el presidente afirmó, “somos ricos en información y millonarios en expectativas”, cuando existe un corralito en la información, a través de los medios de comunicación hegemónicos; hay cierre de medios de difusión; despidos de periodistas; distribución de la publicidad oficial, privilegiando los medios amigos y diversos condicionamientos para el trabajo periodístico, como los bajos sueldos en Radio Nacional, los despidos de Telam, etc.

    Macri también ha afirmado que, en su gobierno, “Ningún pariente o amigo va a tener ventaja”, aunque la realidad demuestra los grandes beneficios otorgados a parientes y amigos, como el caso del blanqueo de capitales, que por decreto ilegalmente, avanzó sobre lo que autorizaba la ley y amplió los beneficios a familiares y allegados.

    Luego confesó, que “Mi única autocrítica es que soy muy optimista”, eso sí, si me contradicen y no hacen lo que yo quiero, “me vuelvo loco y les puedo hacer mucho daño”. Manifestaciones estas propias de actitudes sicopáticas.
    En ese contexto de contradicciones e hipocresía enfermiza, el Presidente ha propuesto que los Partidos políticos, las Iglesias y los gremios suscriban un decálogo de objetivos para superar la gran crisis producida.Sin pretender agotar todos los perfiles de la propuesta, hay que resaltar en el contexto antes señalado, algunos puntos.

    El acuerdo propuesto pide “Promover una integración inteligente con el mundo”, pero no queda claro a qué mundo se refiere integrarnos de manera inteligente, porque el gobierno, a todos los instrumentos básicos de la integración latinoamericana construidos en los últimos años, los ha destruido o se busca destruirlos, como el Mercosur, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), el Parlamento Latinoamericano y otros.
    Propone “Respeto a la ley, los contratos y los derechos adquiridos”, mientras el gobierno no solo no ha respetado los derechos adquiridos, por ejemplo, de los jubilados, sino que busca garantizar a quienes han tomado privilegios inaceptables en la administración Macri, asegurarles que no se van a revisar y eliminar dichos privilegios, tales los casos de los blanqueos de capital, los contratos mine-ros y sus grandes beneficios impositivos, etc.

    También se dice que se auspicia la “Creación de empleo formal a través de una legislación laboral moderna”, pero no aclara nada, como lo hace en el punto anterior, de respetar los derechos adquiridos de los trabajadores. La precarización laboral, con rebaja de salarios, de ninguna manera puede implicar una modernización. Tampoco se debe consentir la búsqueda de un gremialismo debilitado, sin fuerza para defender los derechos de los trabajadores.

    Auspicia “Reducir la carga impositiva nacional, provincial y municipal”, resulta paradójica la propuesta de un gobierno que no respeta, entre otros aspectos impositivos, lo que ha resuelto la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en el reciente fallo en el caso “García”, en el que dispuso el Tribunal que resulta necesario, con urgencia, el dictado de una ley que quitara el impuesto a las ganancias a las jubilaciones. Más, en abril de esta año, se logró el quórum para tratar lo sugerido por la Corte en la Cámara de Diputados de la Nación y el bloque de Cambiemos entró al recinto pero sus diputados se quedaron parados al lado de sus bancas para que la oposición no tenga el número necesario para votar la propuesta a favor de los jubilados.Se dice que se busca la “Consolidación del sistema previsional sostenible”, pero la palabra sostenible, está entre los pedidos del Fondo Monetario Internacional que implica bajar las jubilaciones y aumentar la edad jubilatoria, entre otros aspectos gravosos para las jubiladas y los jubilados.

    Asimismo, vergonzosamente, el decálogo propone acordar, el “Cumplimiento de las obligaciones con nuestros acreedores”. De ninguna manera se puede condicionar el futuro de la economía del país, sin revisar los contratos suscriptos con acreedores externos. En especial, como ha sucedido, el FMI autorizó el uso indebido de dineros que se prestó a la Argentina, sin respetar el Estatuto del Fondo y la legalidad debida en ello. Está prohibido usar el dinero del Fondo para mantener la tasa de cambio, como ha hecho el gobierno y menos autorizarlo para asegurarle resultados electorales.

    El verdadero decálogo a suscribir es otro y debe ser a favor del país todo y no para privilegio de unos pocos.


    Miguel Julio Rodríguez Villafañe

    Abogado Constitucionalista y
    Periodista columnista de opinión

    http://www.arbia.org.ar/nov-detalle.php?nov=3853

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    SIN RESERVAS

    Dom, 12/05/2019 - 20:34


    Por Alfredo Zaiat   ***

    El BCRA registra 71 mil millones de dólares de reservas, pero la cifra realmente disponible apenas sobrepasa los 17 mil millones. Aunque el Gobierno cruje, Trump juega fuerte para que Macri llegue a octubre. Fueron los Estados Unidos los que obligaron al FMI a permitir que el Banco Central vendiera dólares en cantidad.


    Imagen: Pati – Jorh

    El FMI censura a los países que ocultan información económica o difunden estadísticas no confiables, como lo hizo con Argentina durante varios años durante el ciclo político kirchnerista. Ahora avala que el Banco Central esconda los motivos de la variación diaria de las reservas internacionales, para de esa forma disimular la liquidación de dólares para financiar la fuga de capitales. Este doble estándar estaría reflejando que sus observaciones con pretensión técnica y pulcritud institucional son eminentemente políticas. El FMI ha dejado expuesto en forma explícita en su estatuto que los dólares que presta a los países no pueden ser utilizados para atender la demanda especulativa de divisas. En una decisión desconcertante, autorizó al Banco Central de Guido Sandleris a rifar en el mercado los dólares que fueron entregados inicialmente para garantizar el pago de intereses y capital de la deuda. Desampara a los dueños de títulos públicos, que no es otra cosa que agigantar el fantasma del default, persiguiendo un objetivo difícil de alcanzar: frenar la corrida dolarizadora en los meses previos a la elección de presidente 2020-2023. Con ambas medidas desesperadas, el Fondo Monetario Internacional, o sea los Estados Unidos, no sólo es el principal financista de la campaña electoral del oficialismo. Se ha convertido también en el más fuerte soporte político del macrismo en momentos en que la alianza Cambiemos se está descomponiendo sin pausa, con radicales en fuga, con Elisa Carrió espantando al electorado y con líneas internas del PRO que desean que Mauricio Macri se decida a dar un paso al costado para preservar algún margen de competitividad en las elecciones.

    El FMI salió otra vez al rescate de un Macri acorralado por el dólar y al borde del abismo. Es una decisión política que no tuvo en su momento con el gobierno de Raúl Alfonsín (1989) ni con el de Fernando de la Rúa (2001), a los cuales les soltó la mano precipitando crisis de proporciones. Con la flexibilización de la regla para vender dólares del Banco Central, se consolida el partido político FMI Macri para competir en la próxima elección presidencial.

    Liquidación

    La directora gerente del Fondo, Christine Lagarde, despidió al anterior presidente del Banco Central, Luis Caputo, luego de que liquidara unos 13.500 millones de dólares de las reservas sin autorización –del FMI–. Esa crisis provocó la caída del primer acuerdo con Argentina, que luego fue reflotado en otro que definió una zona de no intervención cambiaria y la veda a utilizar los dólares del préstamo de más de 57 mil millones para atender la inestabilidad del mercado cambiario. Esa política ahora fue tirada al cesto, sumándose a la serie de fracasos que viene acumulando el Banco Central desde la dupla Federico Sturzenegger-Lucas Llach, pasando por Luis Caputo-Gustavo Cañonero y ahora Guido Sandleris-Verónica Rappoport. Puede ser que a algunos de ellos sólo les quede la red social Twitter para alimentar la ironía y autoestima, porque la sucesión de fiascos en la administración de la política monetaria y cambiaria en estos años de macrismo ha sido impactante.

    Con el exclusivo objetivo de llegar a las elecciones PASO con el tipo de cambio relativamente bajo control, para después alcanzar la primera vuelta en octubre sin desborde cambiario e inflacionario, el Banco Central informó que volverá a dilapidar dólares para satisfacer la demanda de billetes verdes. Como informó David Cufré en este diario, Sturzenegger entregó al mercado unos 12 mil millones de dólares y Caputo, los mencionados 13.500 millones; o sea, 25.500 millones de dólares en pocos meses sin poder domar la paridad cambiaria. Sandleris pretende ocultar cuántos liquidará, al discontinuar una información que proporcionaba el BC desde hace más de 25 años, pero será un dato que finalmente se conocerá. En el registro contable del BCRA figura unos 71.000 millones de dólares de reservas, pero las realmente disponibles son poco más de 17.000 millones. Sandleris podrá sumarse entonces al podio histórico de los titulares del Central que vaciaron con fanatismo ortodoxo la caja de las reservas a favor de las fieras dolarizadoras.

    Cuando anunciaron el primero y segundo acuerdo, el Gobierno y el FMI apostaron a que con el solo hecho de presentarlo iba a modificar las expectativas del mercado de capitales internacional y permitiría a la economía macrista retomar con la droga del endeudamiento emitiendo títulos públicos. No funcionó esa jugada. Por el contrario, ya sea por ineptitud en la gestión diaria del macrismo o por la pérdida de confianza en un gobierno que se publicitó como el que venía a cambiar la historia y lo único que terminó entregando fue desesperación por la crisis autoinfligida, el riesgo país empezó a subir y no detuvo su marcha hasta alcanzar el máximo de los 1000 puntos.

    Para distraídos o mal informados de la historia financiera de las últimas décadas, estar abrazados al FMI no es un sello de calidad ni de confianza para los inversores. Una economía que está atada a una línea de crédito del FMI revela que está quebrada y ese rescate financiero está en función de evitar una inminente cesación de pagos, aunque sin alejar el peligro.

    Con la decisión de desatar las manos del Banco Central para que pueda intervenir sin límites en el mercado cambiario, el gobierno y el FMI-Estados Unidos han repetido esa misma estrategia. Hacer una jugada inesperada, resistida por la tecnoburocracia del Fondo, de habilitar la liquidación de dólares con la expectativa de modificar la tendencia del mercado. Esperan que el anuncio desaliente la corriente dolarizadora y la especulación acerca de que habrá una fuerte devaluación. La promesa es que habrá ventas de dólares en cantidad con la misión de mantener bajo control la paridad cambiaria, ofreciendo a los bancos a la vez la tentación de una tasa de interés en pesos de las Leliq de 74 por ciento anual con renovación cada siete días, lo que implica una tasa efectiva del 105 por ciento anual con capitalización en cada vencimiento. La invitación oficial es a subirse a una bicicleta financiera infernal.

    Geopolítica

    Los técnicos del FMI quedaron nuevamente desairados porque no estaban de acuerdo con permitir que el Banco Central de Macri volviera a dilapidar reservas. Por concepción ideológica, son partidarios del tipo de cambio libre, y por normas institucionales del propio estatuto del Fondo, no podrían avalar la venta de los dólares de un crédito stand by para atender la fuga de capitales. Un reciente informe de la consultora de Emmanuel Alvarez Agis recuperó el texto de esa regla de funcionamiento en el estatuto del FMI. El Artículo VI Transferencias de Capital. l. Sección 1: Uso de los Recursos Generales del Fondo para Transferencias de Capital. Inciso (a), dice: “Ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital, y el Fondo podrá pedir al país miembro que adopte medidas de control para evitar que los recursos generales del Fondo se destinen a tal fin. Si después de haber sido requerido a ese efecto el país miembro no aplicara las medidas de control pertinentes, el Fondo podrá declararlo inhabilitado para utilizar los recursos generales del Fondo”.

    La luz verde brindada por el FMI para el despilfarro de sus dólares es una interesante lección para la secta de economistas que vive abrazada al dogma de la ortodoxia. Las medidas económicas que el Fondo promueve y las decisiones que toma son fundamentalmente políticas, donde las cuestiones técnicas quedan desplazadas. Con el caso argentino, desde que salió al rescate a mediados del año pasado, esto ha quedado expuesto en toda su dimensión. Lo que también ha quedado en evidencia es la voz  dominante de Estados Unidos en esta institución. Hasta hace un par de años, esa hegemonía se trataba de disimular; hoy se ha vuelto desfachatada.

    Como se sabe, Estados Unidos ejerce el poder de veto en el organismo debido a que reúne el 16,74 por ciento por ciento del derecho a voto, y las decisiones más relevantes se deben tomar con la aprobación del 85 por ciento de los votos. No existe entonces decisión trascendente que no tenga el aval de Estados Unidos. Cuando se cae la máscara de la neutralidad técnica, aparece el rostro del FMI como una pieza relevante en el ordenamiento de la cuestión geopolítica de Estados Unidos. En estos mismos días del brusco giro dado por el Fondo a partir del pedido agobiado del Banco Central para poder rifar dólares para enfrentar la corrida cambiaria, Estados Unidos alentó el golpe de Estado en Venezuela. Y fue el gobierno de Macri el primero que salió a apoyar esa intervención. Este intercambio es muy transparente: dólares a cambio de la más absoluta subordinación a los intereses geopolíticos de Estados Unidos.

    La relación de América latina con el FMI fue cambiando a lo largo de su historia. Hoy, como nunca antes, forma parte en forma abierta de la estrategia política, económica y militar de Estados Unidos. El respaldo financiero a Macri resulta desproporcionado teniendo en cuenta que es un gobierno que ha demostrado una y otra vez la incapacidad para administrar la coyuntura económica, en especial la cuestión cambiaria. La insistencia de Trump de rescatar a la economía macrista, con el anhelo de impedir el regreso del populismo al poder, puede igualmente frustrarse, del mismo modo que, por ahora, le sucede con su acoso intervencionista en Venezuela. La mediocridad de los aliados (Macri/Guaidó) no ayuda a Estados Unidos a conseguir resultados en esas misiones.

    Corrida
    La tecnoburocracia del Fondo Monetario ya tiene la excusa para justificar otro fiasco en el vínculo con Argentina. En la previsible autocrítica, más adelante señalará que hubo presiones políticas de Estados Unidos para modificar en varias ocasiones, en menos de un año, los principales lineamientos monetarios y cambiarios del acuerdo. Esos cambios fueron para rescatar una y otra vez a Macri del borde del abismo. El FMI se lavará las manos de otra experiencia frustrada, pero no lo exculpará de ser corresponsable de la debacle.

    Como la cantidad de dólares es restringida, en un contexto de corrida cambiaria permanente y clausura del acceso al mercado voluntario de crédito, los billetes verdes del Fondo que se utilizarán para sostener el tipo de cambio se restarán de los asignados a cancelar intereses y capital de la deuda. Pueden ser insuficientes igual para atender la tendencia dolarizadora en los meses previos a las elecciones. Con CFK candidata o sin serlo, la corrida al dólar se concretará porque este comportamiento es el habitual en ese tipo de instancias políticas. La campaña de confusión deliberada que comanda el jefe de gabinete, Marcos Peña, con su red de periodistas y medios que repiten su libreto, atemoriza con un descontrol cambiario si crecen las posibilidades del regreso del populismo a la Casa Rosada. ¿Qué pasó en el mercado cambiario desde abril del año pasado sin estar CFK jugando en el terreno electoral? Igual hubo una demanda creciente de dólares. No es otra cosa que la debacle de la economía macrista el disparador de la corrida cambiaria.

    El Banco Central dejó trascender que, si se produce un fuerte aumento de la demanda de dólares, las ventas oficiales serán tan contundentes que secarán de pesos la plaza impidiendo de esa manera la aceleración de la corrida. Este cándido análisis omite considerar como antecedentes las características de las corridas en meses electorales, y en especial subestima el peligro latente del traspaso a dólares de plazos fijos en pesos y el incremento de la velocidad de circulación del dinero (caída de la demanda de dinero) en momentos de pánico financiero.

    Default

    El programa financiero de este año era bastante ajustado, dependiendo su cierre en cuál sería el monto de renovación de las Letras del Tesoro en dólares. Hasta el mes pasado, ese plan se pudo desarrollar en forma holgada, pero empezaron a aparecer interrogantes acerca de la sustentabilidad de la deuda en el 2020. Esas dudas dispararon el riesgo país arriba de los 1000 puntos, con un leve respiro en la turbulenta plaza cambiaria en la última semana que permitió un retroceso de 50 a 70 puntos. Se está consolidando de ese modo el temor a un default o a un escenario aún más complejo de lo que se esperaba para el programa financiero del año próximo. Al desviar dólares para pagar deuda hacia el mercado cambiario, con el objetivo electoral de que no se dispare la paridad, se debilita el sensible frente de la deuda.

    Pese a la insistente campaña encarada por la red de propaganda pública y privada del oficialismo de atemorizar con un probable default en un eventual tercer mandato de CFK, la cesación de pagos o reestructuración de los pagos de intereses y capital están siendo convocadas por el gobierno de Macri aliado con el FMI. Son ellos, en un acto desesperado por la pérdida de adhesión social al líder del PRO y a la marca electoral Cambiemos, que decidieron utilizar dólares destinados a cancelar deuda para financiar la fuga de capitales.

    La frazada verde es corta. Si se intenta cubrir la demanda del mercado cambiario se destapa la capacidad de pago de la deuda, y viceversa. El Gobierno y el FMI han decidido abrigar en estos meses a las fieras dolarizadoras y descuidar a los acreedores de títulos públicos. El escenario de un futuro default entonces lo está dejando preparado la economía macrista; no la posibilidad del regreso a la Casa Rosada de un gobierno que el establishment denomina despectivamente populista.

    azaiat@pagina12.com.ar

    https://www.pagina12.com.ar/191758-sin-reservas

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    DE ADRIANA A LOS MERCADOS

    Dom, 12/05/2019 - 20:30

    Por Daniel Rosso y Verónica Torras   ***

    Hace un par de semanas, el Presidente anunció sus últimas medidas económicas con un video en el que se lo veía caminando hacia la ciudadanía. Bajaba del “poder” y se dirigía a la sociedad. Les iba a contar las medidas a los votantes.

    En el departamento que eligió para “timbrear” lo esperaba una pareja con su pequeña hija. Ni palcos, ni balcones, ni escenarios. El Presidente se sentaba en torno a una mesa humilde de una familia de clase media baja de la ciudad de Buenos Aires. Relocalizaba allí a la política. El discurso de Macri era artificialmente próximo, cercano, y quienes lo escuchaban compartían la misma escena.

    La legitimidad de proximidad, desde el punto de vista de Cambiemos, tiende a ser vacía: la cercanía, la escucha y el diálogo valen con independencia de los contenidos que circulan en esas conversaciones. Por ello, se trata de discursos mínimos: el énfasis puesto en la proximidad los disculpa, según sus propias prácticas, del uso intensivo de la palabra. No importa lo que dice el Presidente si lo dice estando cerca. Entonces: intentan llevar la política de su habitual posición distante y vertical, a otra horizontal y cercana.

    Pero eso es sólo una parte de la operación. Macri se sentaba frente a la mujer y, después de ofrecerle unas explicaciones muy rápidas sobre las nuevas medidas, ella respondía: “Todo se complica, pero… uno soñaba con poder escuchar algo de esto, de algunas medidas que de alguna manera uno sienta que es para uno. Se sabe que es todo a futuro pero en este presente necesitábamos escuchar algo así. Así que bien, bien”.

    Es decir: en la edición artificial de estos “diálogos”, Cambiemos busca no sólo construir cercanía y hacer conocer su discurso sino, sobre todo, poner en escena el modo como quiere que éste sea recibido. Es un intento por “normalizar” la recepción de su relato: Adriana escuchó exactamente lo que el emisor, con su economía de lenguaje, quiso que escuchara.

    Aún en un momento clave, se le restó importancia a la palabra presidencial porque lo fundamental era lo dicho por la receptora de su mensaje. Adriana era capaz de hacer confiable el discurso del Presidente, porque expresaba, junto con la esperanza, una mínima cuota de hastío. Se pretendió ecualizar su malestar en el punto justo que hiciera plausible la voz presidencial.

    Pero las interpretaciones sobre la crisis cada vez se diferencian más de la minuta discursiva del Gobierno. Aún con los grandes medios sosteniendo su relato, ha crecido una escucha crítica generalizada de la política y el discurso gubernamental. En ese punto, las legitimidades vacías fracasan. Ni la proximidad ni la tímida distancia, alcanzan. La recepción de Adriana, que se intentó instalar como “normalizada”, apareció como especialmente artificial e irritante frente a la proliferación de otras recepciones críticas. La voz del Presidente no fluyó en esa mesa familiar porque se viene atascando en un creciente murmullo reprobatorio.

    Ahora Cambiemos enfrenta otros problemas de recepción: con sus opositores, y con “los mercados” o el “mundo”. Acaba de lanzar una convocatoria a construir un consenso alrededor de diez puntos cuyo objetivo fue definido con precisión por Rogelio Frigerio: “lograr sacar de la discusión política algunas cuestiones que hoy son determinantes para la economía argentina, porque el mundo desconfía de que seamos capaces de hacerlo y el Presidente y su equipo consideran lo contrario”. El Gobierno propone “consensuar” una zona de la agenda, despolitizándola. Es decir, acordar temas sobre los que desaparezcan las diferencias.

    Según el relato gubernamental, existe en el mundo una escucha desconfiada e inestable que hay que calmar. En el escenario global, la comunicación asume la forma final de un ansiolítico. Se impone un solo camino, el que ha acordado el oficialismo con el FMI y que la oposición debe apoyar. Mientras con Adriana intentaron construir una escucha ciudadana domesticada, exhibiendo de modo administrado el malestar y ofreciendo unas pocas medidas de alivio; con la convocatoria a la oposición buscan conseguir aprobación del arco político para el rostro oscuro del ajuste, presentado ahora de manera ufana y sin mitigaciones. Según el Gobierno, esto sería lo único que el mundo está dispuesto a escuchar.

    *** Rosso es sociólogo (UBA) y Torras, licenciada en Filosofía (UBA).

    https://www.pagina12.com.ar/192557-de-adriana-a-los-mercados

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    EL COLAPSO DE LA TIERRA ESTÁ CADA VEZ MÁS CERCA

    Dom, 12/05/2019 - 20:25

    Por Darío Aranda   ***

    Según un organismo de Naciones Unidas, “los patrones actuales de consumo, producción y desigualdad no son sostenibles”.


    Ocho de los últimos diez años fueron los más cálidos de la historia.
    ________________________________
    Imagen: AFP


    Naciones Unidas (ONU) dio un alerta claro y contundente: el planeta se dirige hacia el colapso climático, sanitario y social.
    Pero también resaltó la solución (que aún es posible): reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (que provocan el cambio climático), disminuir los niveles de consumo, proteger el agua y la biodiversidad (entre otras). Son algunas de las conclusiones que publicó en su informe “Perspectivas del Medio Ambiente Mundial”. En diversos apartados, la ONU alerta que, de no producirse cambios drásticos y urgentes, habrá consecuencias devastadoras. “Estamos causando el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. No habrá mañana para muchas personas, a menos que nos detengamos”, afirmó Joyce Msuya, directora ejecutiva de ONU Medio Ambiente.

    La Asamblea de Naciones Unidas para el Medio Ambiente es el mayor espacio internacional en la temática. Se reunió en marzo pasado en Kenia y allí se presentó la investigación “Perspectivas del Medio Ambiente Mundial 6”, una foto del clima: nueve millones de personas mueren cada año por la contaminación del aire y el agua; desde 1970 desapareció el 40 por ciento de los humedales y se redujo un 60 por ciento la población mundial de vertebrados.

    Desde 1880 la temperatura mundial aumentó entre 0,8 y 1,2 grados centígrados. Y, en la última década, se produjeron ocho de los diez años más cálidos de la historia. Advierte que la temperatura del Ártico aumentará entre 3 y 5 grados centígrados para 2050, situación que “devastará” la región y elevará el nivel de los océanos en todo el mundo. Las tierras en peligro de degradación abarcan el 29 por ciento de las tierras del mundo, donde habitan 3.200 millones de personas.

    Uno de los lemas del informe, de 745 páginas, es “planeta sano, personas sanas”. Precisa que 2300 millones de personas (uno de cada tres habitantes del mundo) no tienen acceso a servicios de saneamiento adecuados. Cada año mueren 1,4 millones de personas por enfermedades prevenibles (como diarrea) asociadas al agua potable contaminada.

    En las conclusiones la ONU es concreta: “Las actividades antropógenas (humanas) han degradado los ecosistemas de la Tierra y socavado los cimientos ecológicos de la sociedad”. Aclara que es necesario “adoptar medidas urgentes a una escala sin precedentes para detener y revertir esa situación y proteger así la salud humana y ambiental”. Algunas de las medidas esenciales son reducir la degradación de la tierra, la pérdida de biodiversidad y la contaminación del aire, la tierra y las aguas; mejorar la gestión del agua, mitigar el cambio climático y reducir la quema de combustibles fósiles.

    El cambio climático es producto del aumento de la temperatura por la acción humana e implica cambios drásticos en el ambiente (inundaciones, sequías, derretimiento de glaciares). La causa principal es la emisión de gases de efecto invernadero, principalmente el dióxido de carbono (CO2). La quema de combustibles fósiles (gas, petróleo, carbón) está entre los principales causantes. El informe de la ONU hace eje en el cambio climático, pero no apunta a los responsables. Es que las grandes potencias económicas son las principales culpables: el 76 por ciento de las emisiones provienen de los países del G20, encabezados por China, Estados Unidos, la Unión Europea, India, Rusia, Japón y Alemania.

    El informe recuerda que el cambio climático tiene efectos directos y profundos en la economía y la sociedad, “pone en peligro los medios de subsistencia, agudiza la pobreza, la migración y afecta particularmente a las poblaciones en situación de vulnerabilidad”.

    Una crítica por izquierda que suele hacerse a los ámbitos diplomáticos de ONU es que no hace hincapié en las causas económicas del desastre ambiental. En el informe da un paso: “Los patrones actuales de consumo, producción y desigualdad no son sostenibles”. En diversos apartados menciona los niveles de consumo, sobre todo de países desarrollados. Naomi Klein, autora de Esto lo cambia todo, lo resume de otro modo: “El problema no es el cambio climático, sino el capitalismo”.

    Un argumento usual de las empresas del agronegocio (de transgénicos y agrotóxicos) es que son necesarios más alimentos para la creciente población. La Vía Campesina (movimiento internacional de pequeños productores e indígenas) lo refuta hace décadas: el problema no es la falta de alimentos, sino su injusta distribución. Naciones Unidas aporta un elemento en ese sentido: el 33 por ciento de los alimentos del mundo se pierden o se desperdician. Y el 56 por ciento de esas pérdidas suceden en los países desarrollados.

    Esa misma semana la ONU presentó el informe “Panorama de los recursos globales”. Sin mencionarlo, apunta al rol del extractivismo. “El rápido aumento de la extracción de materiales es el principal culpable del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, un problema que solo empeorará a menos que el mundo emprenda urgentemente una reforma sistémica del uso de recursos”. Precisa que la extracción de recursos naturales se triplicó desde 1970 hasta la actualidad y el uso de combustibles fósiles aumentó 45 por ciento. Advierte que, de mantener el mismo camino, para 2060 las emisiones de gases de efecto invernadero podrían aumentar 43 por ciento. “Francamente, no habrá mañana para muchas personas a menos que nos detengamos”, alertó Joyce Msuya, directora ejecutiva de ONU Medio Ambiente.

    https://www.pagina12.com.ar/192360-el-colapso-de-la-tierra-esta-cada-vez-mas-cerca

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