La CTA junto a Evo y su pueblo

    Por Carlos Girotti y Gustavo Rollandi
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    12 Feb 2015
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    Por Carlos Girotti (Secretario de Comunicación) y Gustavo Rollandi (Secretario de Organización de la CTA)

    Para el mes de octubre de 2008, el golpe cívico prefectural en Bolivia, que se condensaba en los Departamentos (provincias) de la llamada Media Luna, alcanzaba su epicentro siniestro en Santa Cruz de la Sierra. El gobierno del presidente Evo Morales Ayma se encontraba así frente al mayor desafío que hubieran imaginado sus protagonistas: sumar a todas las fuerzas leales, impedir el avance territorial de la conspiración, aislar a sus cabecillas y, por último, derrotar la asonada instalando lo que, tiempo después, el vicepresidente Álvaro García Linera llamaría "un nuevo horizonte de época".

    Fue en esas circunstancias que la CTA acudió, sin dudar, al pedido de solidaridad cursado por Evo. Una delegación encabezada por Hugo Yasky e integrada por la compañera Silvia Almazán, el compañero Roberto Baradel y estos dos firmantes, viajó a Santa Cruz de la Sierra para participar del encuentro de solidaridad internacional en el que, desde luego, estaría prácticamente todo el gobierno boliviano rodeando al presidente Evo. Es de destacar que la capital camba estaba sitiada por los golpistas y que no había garantías de seguridad para nadie y menos para Evo. Es preciso decir también que no sólo la CTA había respondido al llamado: representantes de varias organizaciones argentinas y hasta Hebe de Bonafini en persona habían viajado hasta allí.

    Es probable que la presencia de la CTA en tan duros momentos -como más tarde ocurriera en Honduras, cuando Hugo Yasky acudió al llamado de los trabajadores de aquel país para respaldar al presidente Zelaya- cimentó con el pasar de los años una relación de profunda amistad y compañerismo que Evo, desde entonces, no ha dejado de enfatizar. Pero, más allá de aquellos acontecimientos de 2008 y de su posterior trascendencia en la relación entre nuestra Central y el pueblo y el gobierno de Bolivia, lo cierto es que varios hechos han jalonado este vínculo.
    En efecto, para fines de 2008, cuando el golpe ya había sido conjurado, la CTA encabezó una multitudinaria manifestación en Buenos Aires y le entregó en mano a la embajadora entrante, la compañera Leonor Arauco, un manifiesto de solidaridad. En 2009 estuvimos en la campaña electoral, en Santa Cruz de la Sierra, de quien luego sería presidenta de la Cámara de Senadores y dos veces presidenta en funciones del Estado Plurinacional de Bolivia, la compañera Gabriela Montaño. También en 2009 estuvimos junto a Evo en Vallegrande, en el acto de recordación y homenaje al Comandante Ernesto Guevara, junto al mausoleo construido en el lugar donde fueron hallados sus restos y los de otros compañeros de la guerrilla asesinados en La Higuera. En 2010 fuimos invitados a los actos de asunción del nuevo mandato presidencial. En los años siguientes recibimos en Buenos Aires a varias delegaciones bolivianas y, entre las más destacadas, las encabezadas por el vicepresidente Álvaro García Linera, en algunas ocasiones, y en otras por el propio Evo, para quien realizamos un acto en el Teatro Nacional Cervantes. En 2012 fuimos recibidos por el presidente en el Palacio Quemado y allí le propusimos que, con motivo de la realización de un importante foro internacional en Cochabamba, él convocara un encuentro de los movimientos sociales y organizaciones sindicales del continente. Evo tomó la iniciativa y, poco después, una delegación de la CTA encabezada por el compañero Marcelo Frondizi se hacía presente en dicho encuentro. En 2013, quienes firmamos esta nota volvimos a Vallegrande, acompañando la agenda dispuesta por el Encuentro Social Alternativo de Bolivia para los homenajes al Che. En esa oportunidad confluimos con el compañero Ariel Basteiro y su esposa, Laura Crespo, embajadores argentinos, y con Juan Martín Guevara, hermano del Che. Poco tiempo después, Evo distinguía a nuestra Central dándole a Hugo Yasky el cierre de un acto con más de 300.000 asistentes en la ciudad de Cochabamba. Ya para entonces, nuestra Central había lanzado la consigna "Mar para Bolivia, Malvinas argentinas" y participaba activamente, ahora en 2014, de todo el proceso electoral boliviano, colaborando con la embajada del Estado Plurinacional en nuestro país, y acudiendo a los comicios en La Paz como observadores y garantes de la transparencia de los mismos. Luego del triunfo en las elecciones, y cuando Evo visitó la provincia de Salta, Hugo Yasky le hizo entrega del primer ejemplar del libro "De Orinoca al Palacio Quemado", la autobiografía del presidente, editado en Argentina y con una presentación firmada por el Secretario General de la CTA. Este libro, a su vez, más tarde sería presentado públicamente por Hugo en ocasión de la visita del mandatario aymara a la ciudad entrerriana de Paraná, oprtunidad en la que, también a instancias de la CTA local, Evo fue galardonado con el Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Entre Ríos.

    No podía extrañar, pues, que la CTA volviera a estar presente en los actos del 21 y 22 de enero pasados para acompañar la toma de posesión del nuevo mandato presidencial del compañero Evo (ver nota en _http://www.cta.org.ar/la-cta-en-la-asuncion-de-evo.html_ ). Las estrecha relación de nuestra Central con la experiencia del pueblo boliviano y su permanente acompañamiento y amistad con el primer Presidente indio del continente, debía tener un símbolo que la representara inequívocamente. Por eso, en la ceremonia ancestral del 21 de enero, realizada en el Templo de Kalasasaya, Tiahuanaku, le entregamos un cuadro de nuestro compañero Kily Glazer que muestra la cara sonriente de Néstor Kirchner en medio de una marcha multitudinaria donde flamean las banderas de la CTA. Sin embargo, y no obstante la emotividad del momento y la certeza -de nuestra parte- de estar viviendo un momento histórico inigualable, sabíamos que algo nos faltaba, que todavía debíamos completar el recorrido de la hermandad y por eso no dudamos cuando se nos presentó la oportunidad de reunirnos con el compañero Juan Carlos Trujillo, secretario general de la mítica Central Obrera Boliviana – COB. Se trató, para ambas Centrales, de cumplir con una mutua asignatura pendiente, la de estrechar los lazos con quienes, como hermanos de clase y compañeros de esperanzas y utopías revolucionarias, estamos en la misma senda de todos los pueblos de la Patria Grande y Abia Yala.

    Cabe decir, por último, que nuestra Central no podría haber avanzado ni un paso en este creciente vínculo con la experiencia boliviana si hoy no estuviera en condiciones de comprender, asimilar y profundizar los conceptos vertidos por el vicepresidente Álvaro García Linera en su discurso del 22 de enero, poco después de tomarle el juramento de práctica a Evo.
    Dijo García Linera: "El Socialismo es el campo de batalla dentro de cada territorio nacional entre una civilización dominante, el capitalismo aún vigente, aún dominante, pero decadente, enfrentado contra la nueva civilización comunitaria emergente desde los intersticios, desde las grietas y contradicciones del propio capitalismo.
    Comunitarismo, inicialmente minoritario, como gotas en el desierto; luego como diminutos hilos de agua que a veces se secan, se interrumpen abruptamente, y luego renacen, y a la larga suman y se vuelven riachuelo; luego, río; luego, lago; luego, mar.
    El socialismo no es una nueva civilización, no es una economía o una nueva sociedad. Es el campo de batalla entre lo nuevo y lo viejo, entre el capitalismo dominante y el comunitarismo insurgente. Es la vieja economía capitalista aún mayoritaria, gradualmente, asediada por la nueva economía comunitaria naciente. Es la lucha entre el viejo Estado que monopoliza decisiones en la burocracia y un nuevo Estado que cada vez democratiza más decisiones en comunidades, en movimientos sociales, en la sociedad civil".

    Pero si estos conceptos son cruciales pues marcan un antes y un después en la historia de las experiencias postneoliberales, sus conclusiones son parte indivisa de los principios y anhelos de nuestra CTA: "Los revolucionarios no hemos venido para administrar de mejor forma o más humanitariamente el capitalismo. Estamos aquí, hemos luchado y seguiremos luchando para construir la Gran Comunidad Universal de los pueblos".

     

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