Un día que resultaría histórico

    Por François Soulard
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    05 Nov 2014
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    La coincidencia de un puñado de mandatarios decididos a cambiar las reglas de juego logró torcer el rumbo de un mercado común a voluntad de Estados Unidos, desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Equipo de la sección Mundo de Tiempo Argentino.

    Como recordaba la periodista e investigadora Telma Luzzani en el seminario Del NO al ALCA a la Unidad Latinoamericana, que organizó el Instituto de Estudios de América Latina (IDEAL) de la CTA en la sede de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), ese 5 de noviembre de 2005 no pareció haber pasado nada importante. "Nadie se imaginó lo que podía representar el hecho de haber rechazado la propuesta del gobierno de Estados Unidos" de un mercado común desde Alaska a Tierra del Fuego. Daniel Ezcurra, coordinador de Cátedras Populares en Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, agregó un dato histórico que ahora parece un hecho menor. "Los que dijeron el No al ALCA fueron cinco gobiernos, no dieron la unanimidad de consenso que necesitaba George W. Bush para que su paso por Mar del Plata hubiera sido un éxito." Cinco "rebeldes" se plantaron como no se había hecho en décadas de gobiernos latinoamericanos sumisos a las órdenes emanadas de ese proyecto neoliberal que se llamó el Consenso de Washington. Fue un momento histórico excepcional, recordaría el secretario General de la UTE, Eduardo López, quien ofició de presentador del seminario junto con Oscar Laborde, el director del Instituto de Estudios de América Latina (IDEAL) de la Central de Trabajadores de la Argentina. Es que pocos meses antes de esa fecha había ganado su primera elección el Frente Amplio en Uruguay, con Tabaré Vázquez. En Bolivia, la campaña electoral llegaba a su fin y Evo Morales se perfilaba como el seguro ganador, cosa que confirmaría con un espectacular 54% un mes más tarde. En las dos principales economías de América del Sur, en tanto, Néstor Kirchner y Lula da Silva cultivaban una amistad que sería un hito por los logros que representaría para los países del Cono Sur. A ellos se había sumado el venezolano Hugo Chávez, que en soledad venía planteando el rechazo a la política imperialista de Estados Unidos y que en Mar del Plata recibiría el espaldarazo a sus iniciativas de integración y consolidación de proyectos populares. Fue el ex jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina quien traería a cuento otro dato para agregar a la excepcionalidad de aquel día. "Lula, Néstor y Chávez no se conocían cuando Kirchner llegó al poder. Nunca habían hablado ni tenían relación." Eso no impidió que coincidieran como si fueran amigos de toda la vida. Esos cinco junto con el entonces presidente paraguayo, Nicanor Duarte Frutos, serían los protagonistas de este tramo tan particular de la historia latinoamericana. Luzzani, autora de Territorios vigilados, relató el interés, pero al mismo tiempo el desconocimiento, que en esa parte del mundo había sobre lo que ocurría en Latinoamérica. "Ese día me entrevistó un periodista de la cadena de televisión árabe Al Jazeera que estaba cubriendo el tema y me preguntó si el ALCA había fracasado. Mi respuesta fue clara: 'Depende desde qué lugar lo mires. Si te parás desde Washington seguramente que sí, pero si lo hacés desde la visión que tienen que tener los países latinoamericanos respecto de su bienestar, el balance es completamente diferente.' La pregunta del periodista tenía que ver con la visión hegemónica que los medios de comunicación desplegaban por ese entonces. Es interesante analizar cómo cambió el discurso dominante desde entonces, al punto de que hoy nadie duda de que esa decisión fue la más acertada." Los medios concentrados de toda la región continúan ignorando la importancia que tuvo aquella negativa suramericana. Pero la historia de la región desde entonces demuestra lo contrario. No se explica la creación de la Unasur, Celac, la consolidación de Mercosur sin aquel 5 de noviembre. Tampoco el triunfo de Evo Morales y Rafael Correa, que se produciría un año más tarde. Ni el de Fernando Lugo en Paraguay, lo que llevaría al golpe institucional. Y también, claro está, a la creación de la contrapartida al rechazo del ALCA, como lo es la creación de la Alianza del Pacífico, entre Chile, Perú, Colombia y México. Es que el NO al ALCA, como sostuvieron los asistentes al seminario realizado en UTE –el diputado Guillermo Carmona, titular de al Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja nacional; el también diputado Edgardo Depetri; el actual embajador argentino ante el Mercosur y el Aladi, Juan Manuel Abal Medina; y el editor de la sección Mundo del diario Tiempo Argentino, Alberto López Girondo; y el secretario General de la CTA de la provincia de Buenos Aires, Roberto Baradel (ver aparte)– fue apenas el inicio de otra era histórica. Pero la lucha continúa y el embate de los gobiernos populares en las últimas elecciones latinoamericanas así lo demuestra.

     

    Guillermo Carmona: Compromiso de ser autónomos

    Lo que sucedió el 5 de noviembre de 2005 hubiera sido imposible sin un factor clave que pocas veces se dio en la historia de la región: la coincidencia de condiciones objetivas entre los estados, sumado al hartazgo del neoliberalismo y la aparición de sujetos que pudieran liderar esos procesos. Durante las campañas electorales que los llevaron a la Presidencia a Néstor Kirchner, en Argentina, a Lula da Silva, en Brasil y a Hugo Chávez, en Venezuela, los tres promovieron posiciones autonomistas. Pero al mismo tiempo, todos ellos –y luego los mandatarios que se sumaron como Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador– plantearon un mensaje de autonomía, pero con integración. Estos dos planteos que parecieran ser antitéticos, no lo son. La importancia de ese mensaje era plantear de qué y de quién había que ser autónomos. La respuesta fue de los grandes centros del poder político, económico y financiero del orden global. Y esa autonomía tiende a la integración como condición necesaria para el desarrollo de cada uno de los países y del conjunto.

    Alberto López Girondo: Aceleró la caída de Wall Street

    Las relaciones de EE UU y América Latina siempre fueron conflictivas. De hecho, la mitad del terrirorio de México le fue usurpado, Panamá fue cercanado de Colombia para construir el canal y Cuba y Puerto Rico terminaron ocupados. Hubo un primer ABC en 1914 entre Argentina, Brasil y Chile para impedir una nueva invasión al México de la Revolución. El segundo ABC entre Perón, Getulio Vargas y Carlos Ibález del Campo en los 50. Ambos fueron en el contexto de dos guerras mundiales. En 2005 esto no ocurría, aunque el gobierno de George Bush estaba debilitado tras los gastos de las guerras en Irak y Afganistán. Muy pocos en ese momento pensaban que podría haber una crisis económica. ¿Lo sabían Lula y Kirchner? Seguramente no, pero al rechazar el ALCA sin dudas desencadenaron la crisis. Ya no podrían descargar sus crisis en el sur porque hubo un NO rotundo en Mar del Plata. En estos días se cumplen 25 años de la caída del Muro de Berlín. En 2008, como dijo Alfredo Zaiat, cayó el muro de Walls Street. Y América Latina lo hizo.

    Juan Manuel Abal Medina: Ahora hay un pasado en común

    La América Latina que existe hoy no existió nunca, y se la debemos a las luchas de nuestros pueblos. Hasta hace poco tiempo, entre los países de la región no había conexión, nadie tenía la menor idea de la realidad social de sus vecinos y cada uno se veía de forma autónoma. Esta situación hacía que entre vecinos se vieran como adversarios y a veces incluso como enemigos. Hoy, gracias a la construcción colectiva de esta última década, la cosa cambió. Hoy podemos decir que nos sentimos parte de algo. Esto no es una obviedad en una región que conoció de guerras y conflictos, como la nefasta Guerra de la Triple Alianza o el conflicto entre Bolivia y Paraguay por el Chaco, para citar algunos. En épocas mucho más recientes nos peleábamos con el gobierno de Brasil respecto del tiempo que nos destinaba el presidente estadounidense en una reunión bilateral. Hoy juntos pudimos evitar los golpes de estado en Ecuador y Bolivia. Hoy hay un pasado en común, construido a fuerza de sangre, sudor y esfuerzo, pero también hay un presente promisorio que se construye todos los días.

    Edgardo Depetri: Nosotros hicimos el primer paro

    En no al ALCA fue uno de los hechos más trascendentes que vivimos los pueblos de la región, ya que fue fundamental para que nuestros proyectos históricos de bienestar se fueran consolidando. En 2001, desde la CTA hicimos el primer paro general contra el ALCA, fue frente al Congreso. Ese día participaron la CGT, la CUT de Brasil y la CNT de Uruguay. Esa jornada continental marcó una definición de los trabajadores en contra de la pretensión estadounidense de convertir nuestra región en una zona de libre comercio. Y es que Estados Unidos buscaba imponernos un modelo que terminara de garantizar la preeminencia del capital por encima de los trabajadores, los pueblos y los países. Ese proyecto quería consolidar un país de matriz exportadora que fuera a alimentar y a resolver los problemas de materias primas de otras economías del mundo, pero que condenaba a la Argentina a la miseria y la desocupación. Nuestra movilización planteó que la desocupación era el problema principal y que la crisis que nos planteaba el ajuste sólo se podía resolver con distribución de la riqueza y con soberanía.

    Roberto Baradel: Hoy decimos NO a los fondos buitre

    Los trabajadores debemos hacer una autocrítica respecto de la integración de las centrales sindicales de la región. A veces determinadas organizaciones y centrales sindicales descansan demasiado en las políticas que llevan adelante los gobiernos, y a veces estos gobiernos tienen que definir en una coyuntura y con un margen de maniobra determinado. Los trabajadores de la región debemos seguir intentando construir agenda, ya que sin esa construcción jamás hubiera podido existir el rechazo al ALCA. De la misma manera, si los trabajadores no hubiéramos construido agenda, la Asignación Universal por Hijo (AUH) tampoco hubiera sido posible. El desafío para los trabajadores es construir la correlación de fuerzas necesaria y la agenda para discutirla con los gobiernos, con los presidentes y en cada uno de los organismos que se crearon a nivel latinoamericano. La pelea de ayer fue el NO al ALCA, hoy estamos librando una nueva batalla, el NO a los fondos buitre. El objetivo es el mismo: generar las condiciones para definir con soberanía qué es lo que queremos hacer y hacia dónde queremos ir.

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