El TPP: el mayor pacto de libre comercio de la historia

    Por Instituto IDEAL
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    Oct 10, 2015
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    El TPP: el mayor pacto de libre comercio de la historia

    El TPP constituye el mayor acuerdo comercial regional de la historia, que englobaría a un 40% de la economía mundial bajo un nuevo marco normativo para el comercio y se está negociando a puerta cerrada. No es una simple “asociación”, sino un pacto en el que Estados Unidos impone las condiciones y el resto de las naciones involucradas (México, Australia, Brunei, Chile, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y Canadá) deben limitarse a obedecerlas.

    El 5 de octubre, tras siete años de negociaciones, los representantes de los 12 países, EE.UU., Australia, Nueva Zelanda, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Perú, Singapur y Vietnam.que forman parte del Tratado Transpacífico han anunciado oficialmente un acuerdo respecto a los contenidos del TPP. Esto no significa que el proceso haya concluído, sino que los equipos técnicos han convenido los términos del pacto comercial, el que ahora deberá ser aceptado o rechazado por los congresos nacionales de dichos países, sin posibilidades de modificación.

    Pese al anuncio, las condiciones del acuerdo se mantienen en secreto y han sido evaluadas únicamente por los equipos negociadores. Estas son fruto de un proceso que ha carecido de cualquier forma de participación ciudadana y control político, y siguen siendo desconocidas para los Congresos Nacionales, la prensa y el público. Es por ello que se ignoran los alcances concretos que este acuerdo tiene para los habitantes de los países firmantes, aunque se ha identificado que el tratado supone una gran amenaza para la salud y el bienestar de miles de millones de personas en todo el mundo. Algunos analistas sugieren que el TPP no es un acuerdo sobre comercio, sino sobre las maniobras geopolíticas y la dominación corporativa sobre los asuntos de las naciones participantes.

    Además, a pesar de denominarse tratado de libre comercio, no sólo abarca temas comerciales, sino también aspectos sobre la libertad de Internet, los derechos de autor, la protección de patentes o la salud. De esta forma, el acuerdo podría exigir a los países miembros adoptar normas laborales y ambientales más estrictas,  afectaría la seguridad alimentaria, limitaría la libertad de acceso a Internet, obligaría a los proveedores a suprimir contenidos a instancias de los propietarios de los derechos de autor, proporcionaría protecciones legales más fuertes a las compañías farmacéuticas extendiendo las patentes de medicamentos y otorgaría a los inversores extranjeros una nueva forma de desafiar las leyes y las regulaciones nacionales, entre otros.

    Numerosos expertos no dejan de advertir de las graves consecuencias económicas, políticas y sociales que podría acarrear la aprobación de este acuerdo al afectar a la libertad de expresión de los ciudadanos y al derecho de naciones soberanas a desarrollar políticas y leyes que respondan a sus prioridades nacionales. Esto señala que el TPP fue diseñado para favorecer a las grandes corporaciones transnacionales y además permitiría a las mismas demandar a los gobiernos y solicitar millonarias indemnizaciones a cuenta de los contribuyentes.

    A diferencia de lo prometido por la Administración Obama, el acuerdo desafía las regulaciones, acciones y decisiones de los tribunales de gobiernos soberanos ante tribunales organizados bajo el Banco Mundial o las Naciones Unidas denominado si refuerza y amplía el sistema legal de solución de controversias inversor–Estado (ISDS) y eleva a las empresas de capital extranjero a la misma categoría que los gobiernos soberanos. Es decir, los únicos ganadores serán las corporaciones multinacionales.

    Otro punto es que las empresas multinacionales cuyos intereses estén protegidos por el tratado puedan demandar a los países miembros por cualquier conducta o legislación que afecte las ganancias esperadas por alguno de sus inversionistas creando  tribunales secretos en el que las empresas podrán demandar a los gobiernos ante paneles de arbitraje secretos integrados por abogados corporativos.

    Es posible que el texto del acuerdo, que se ha estado negociando desde hace años, tarde un mes en estar disponible. Entre los últimos puntos de desacuerdo se encontraban el aumento de protecciones comerciales para medicamentos biológicos retrasando el ingreso de genéricos más baratos, las protecciones comerciales para los medicamentos avanzados de los fabricantes, la voluntad de tener unos mercados más abiertos para los productos lácteos y el azúcar, así como una lenta eliminación de los impuestos de los automóviles japoneses vendidos en EE.UU.

    Otro dato a tener en cuenta, es la gran disconformidad que ha ocasionado este acuerdo en los sectores populares y de izquierda de los distintos países, especialmente en los países hermanos como Chile, Perú y México quienes han comenzado a difundir este hecho histórico y a  manifestarse contra el avance del imperio en nuestra región.

     

    Otro insumo

    > Dossier sobre el Tratado Transatlántico elaborado por el Transnational Institute: TTIP: ¿Por qué el resto del mundo se debería de preocupar?

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